Un árbol más…

Alguien dijo una vez, más o menos claro, porque lo dijo en inglés, “aún sabiendo que el mundo terminase mañana, yo aún así hoy plantaría un árbol.” Estoy convencido que el nombre latino del árbol al que se refería esa persona se llama Lex civitas, pero en mi caso seré un poco menos trascendente. Mi árbol se llama Acer monspesulanum, o arce de Montpelier, o cerca de aquí azkarro, aunque este último se aplica a todo el género.

Los arces son unas 18 especies de las cuales unas 5 viven cerca de mi casa de forma natural. Casi todo el mundo conoce sus semillas. Tienen una forma de hélice y al caer giran permitiendo que el viento pueda arrastrarlas mientras amortiguan su caída. Por eso se les suele llamar “helicópteros”. Pues bien hoy he salido a la búsqueda de sus semillas.

El otro día decidí que iba a plantar varios de estos árboles. Son autóctonos, a pesar de que el nombre no lo sugiera, con lo que si vives en su zona de difusión, y decides imitarme, estás contribuyendo de alguna forma a mejorar un poco nuestro planeta. Viven en sitios relativamente secos (acordaos que en la cuenca de Pamplona caen unos 800 mm de precipitación al año) y pensaba que aguantaban ciertos rigores de sequía, aunque esta vez estaban tocados por la seca del mes de agosto y septiembre.

Para empezar con un arce un buen comienzo pueden ser sus semillas. Pero… ¿Cúal es la temporada de su recolección? En general los arces locales fructifican en otoño pero de este se dice que es algo más temprano y fui a buscarlas ahora, a finales de verano. Conocía una zona en la que había algunos, tomé la decisión con premeditación y alevosía a finales de esta primavera, y aunque no había muchas semillas prometían.

En septiembre el panorama era un poco desolador. Los arbolitos estaban muchos con hojas secas, el suelo con una ligera capa de las mismas y no había nada de frutos. Al final encontré un par de pies que tenían alguno. La verdad es que no se si estaban secos de puro maduras, o si se debía a un accidente (sequía) o alguna enfermedad. Hasta donde yo sé, los arces no sufren “añadas” pero vete a saber. La documentación de esta especie es un poco limitada en Internet. El tamaño de la semilla es pequeño en comparación con otros congéneres, y sí, al caer “vuelan”, aterrizan entre la hojarasca y es difícil encontrarlas.

Recogí unas 20. unas 7 las criaré en casa y el resto las dejaré en un monte público para ver si tienen suerte.
Aún no he decidido que haré con ellas. Parece ser que su capacidad germinativa es cercana la 45%, pero eso ya os lo contaré más tarde.
Un saludo

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Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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