La tarjeta de visita del cárabo

Después de una temporada en la que siempre tocaba llover, justo en medio de tantas precipitaciones, una ventana de tiempo seco me permitió volver a escuchar. Hay varias cosas reseñables. La primera es el camino. Esta hecho una asquerosidad. Antes era una pista muy pisada y trillada, con un pavimento de piedras y graba. Era cómodo y quizás hasta demasiado fácil. Ahora están haciendo no sequé con excavadoras y tubos y otras maquinarias. El camino ha sido levantado al menos unos 50 cm. Ello supongo que será una catástrofe para las orquídeas y otras plantas anuales que vivían en sus bordes. Para el paseante, se sufre la molestia del barro y otras minucias de los caminos movidos por la maquinaria que acaba de hacerlos, y removidos por su paso continuado. Todo ello condimentado con las copiosas precipitaciones de estos días, algo mas de 100 mm en menos de una semana.

Pero aparte de este detalle la cosa comenzaba bien. La carretera estaba seca, el ruido del tráfico era mucho menor, continuaban ladrando los perros, pero no había ruidos industriales ni de industriosos.

Me paro un momento para escuchar. Mis pasos en la vereda hacen un ruido monstruoso, pero el bosquecillo muestra los cánticos de las cigarras y grillos. Realmente no se si son las cigarras y los grillos que tenemos en mente, pero el sonido, aunque débil suena a ellos. Estos días pasados, con las lluvias no conseguí oírlos.

Cuando el pasar por una pista de fango me aburre, decido subir hacia el bosque. La luna esta oculta por las nubes, pero la luz de la ciudad permite una buena visión, aunque otros días ha sido mejor. Me animo a ir subiendo y uno de los gritos más esperados cruza la oscuridad. Es el sonido del cárabo. No es muy convincente, pero parece que ya han despertado al celo. Por 3 veces ilumina la escena. No volvía a manifestarse.

Busco un lugar en el bosquecillo y recuesto mi espalda sobre tu tronco. De nuevo agazapado toca esperar. Salvo por el sonido del tráfico la calma es total. Lo que parecen unos pequeños roedores campan unos metros más abajo. No he elegido un buen sitio. Algo más delante de donde me encuentro hay una depresión en el terreno. Se oye algún cencerro. Pasados unos minutos unas pisadas suenan entre la vegetación. Son mucho más fuertes y decididas que las furtivas pisadas que atribuyo al zorro. Pero no son pesadas como podrían ser animales domésticos. Las pisadas pasan por esa depresión y se pierden en la noche.

Cuando llega la hora de volver, retirándome cuesta abajo veo unas hoceadas de jabalí. La verdad es que no creo que sean frescas, pero intuyo que el autor de las pisadas bien podría ser uno de ellos.
No se oyen los petirrojos, pero es la hora de volver. Ha sido una preciosa noche.

Fecha: 2013-01-17
Hora: 19:00-20:00 GTM + 1
Coordenadas: 42º 51′ 36,80″ N 1º 43′ 28,91″ O
Visibilidad: Aceptable
Climatología: Luna en cuarto creciente, cielo nuboso. Ausencia de viento.

La Jungla Sonora es un programa de Radio Euskadi dedicado a esa cultura que no aparece en los grandes medios, especialmente musical. El nombre de esta serie de entradas es un pequeño homenaje.
Gracias.

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Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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