La jungla sonora más sonora que nunca

Aquella noche prometía. Sin salir de la población ya cantaba el cárabo. Después de unos días de tregua de lluvia, el suelo estaba algo seco. El camino era urbanitamente practicable salvo en dos tramos  con charcos y barro. La maquinaria ya no estaba. Nada más cerrar la verja, los grillos y las cigarras cantaban. Una noche preciosa. Vestido como voy de invierno sudaré.

Cuando llego a la cuesta para subir al bosquecillo me fijo en la tierra. Está toda removida. No son las obras, veo pezuñas y cascos de ganado, otras parecen arrancados. Pienso en jabalíes, pero no tengo luz suficiente para comprobarlo. Busco una senda para subir arriba y me lanzo.

Tras el encuentro con el zorro de la vez anterior vuelvo a colocarme mirando al valle. Hoy no hay nieve y la visibilidad no es del  todo buena. Nada más agacharme oigo el ruido del bosque. Muchas veces me han hablado de él, de como puede volver loco a las personas que se internan en él victimas de la tensión psicología. Hoy suena fuerte, el calor les ha animado. Me animó y uso el móvil como grabadora. Hoy quiero haceros partícipes de esta aventura.

La noche presenta demasiado ruido, los perros no cesan de ladrar y el tráfico es insufrible. Sin embargo algo llama mi atención. A mi izquierda, quizás debajo del arbusto que me cobija hay un ruido de mandíbulas. Alguien esta comiendo algo, o algo se esta comiendo a alguien. Suenan carniceras, quizás una garduña. Aunque no las he visto, sé que son muy abundantes, toleran a los humanos y son particularmente discretas. La luz del móvil la para, pero continúa que sus dientes rasguen y mastiquen huesos. La sugestión es muy poderosa.

A pesar de eso muchos más sonidos aparecen a mi alrededor: unas hierbas que recobran su posición. ¿A causa de qué? Lo ignoro. Unos diminutos roces en las hierbas. Los amigos roedores mastican y cortan tallos. Incluso algo se arrastra por la zona. Pienso en un erizo, pero es demasiado pequeño. Los erizos son más bien torpes y hacen un ruido descomunal con sus púas. Mi imaginación vuela sobre musarañas. Las mandíbulas aún trocean huesos, y las aves cruzan el espacio. Un vuelo potente, creo ver una pareja. Quizás sean mochuelos. Su tamaño no es muy grande pero ha sido tan rápido sobre las copas de los árboles. Miro hacia mi cúpula. La hiedra y la clemátide llegan hasta lo más alto de mi apeadero. Incluso otras pequeñas  avecillas sobrevuelan ligeramente sobre las ramas desnudas.

Cuando creo que ya no puede haber más murmullos del bosque unos pasos a un trote ligero se acercan a mi. Vienen derechos. Son no menos de 60 metros de camino directo. No es el zorro es mucho mayor. Estoy en su trayectoria y no cesa su velocidad. Os lo confieso, empiezo a ponerme nervioso. Pienso en un jabalí o quizás un ciervo. No parece desviarse pero pasa unos metros por encima. No ha variado su velocidad al pasar sobre mi perpendicular. Aún le oigo unos metros mas. Quizás ha recorrido más de 100 metros a una rapidez por la que yo soy incapaz de moverme por esta vegetación ni de día. Un paso firme, decidido, sin temor, ni  pudor, ni vergüenza.

Saco una linterna led del bolsillo. Mi idea era ver unos ojos que brillen en la oscuridad, pero solo veo la maraña arbustiva.

Recapacito un poco sobre el asunto. Quizás mi comportamiento no ha sido muy ético esta noche. Espero un poco más. El bosque ha callado salvo las sempiternas cigarras.

Pasado un tiempo decido bajar. Una nube se ha puesto de modo estratégico y el resplandor de Iruña me alumbra el camino. No se repitió el canto del cárabo.

Tengo 40 minutos de grabación, pero sólo oigo los ladridos de los perros, mi torpeza en la maleza y el ruido del tráfico. Me estoy planteando conseguir un micrófono direccional.

Fecha: 2013-01-31
Hora: 19:00-20:00 GTM + 1
Coordenadas: 42º 51′ 36,80″ N 1º 43′ 28,91″ O
Visibilidad: Aceptable
Climatología: Sin luna, cielo poco nuboso. Ausencia de viento.

Temperatura 12 C

La Jungla Sonora es un programa de Radio Euskadi dedicado a esa cultura que no aparece en los grandes medios, especialmente musical. El nombre de esta serie de entradas es un pequeño homenaje.
Gracias.

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Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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