Camino de Anicocelea – Haraneko zelearantz (Ariniko zelearantz)

Editado el 2015-03-11 por cortesía de Koldo Villalva que me sugirió que corrigiese algunos errores e imprecisiones… Gracias Koldo!

Aritza Me habían comentado muchas veces del lugar, de las vistas, del terreno, de los bosques,… Total, que me convencieron para ir. Y no fui una, sino dos veces. Este es un pequeño compendio de ellas, aunque fundamentalmente va sobre la segunda.

Cotiledones de haya (Aribe 2013-04-29)

Cotiledones de haya (Aribe 2013-04-29)

En esta segunda ocasión recorrí unos 12-14 Km, bajándome del coche a las 11:30 y llegando a él a eso de las 14:30. Es cierto, no soy de los más rápidos. Aunque el tiempo amenazaba lluvia, al final se contuvo. Lo primero que hice, en la primera fue ver el camino. El objetivo es el mirador de Anicocelea o, como en ocasiones se dice, Ariniko Zelea. Ya empezamos mal. Casi todo el mundo lo llama Zamariain  incluso los carteles que indican la dirección lo llaman así. Si vais por la zona y preguntáis por su nombre original, os preguntarán si os referís a  Zamariain, pero os agradecerán que lo llaméis por su nombre correcto Ariniko Zelea o Anicocelea. Hay una explicación de esta binominia,  Zamariain  se encuentra debajo de Anicocelea.

Zamariain 2013-04-29

Zamariain 2013-04-29

Buscando mirador de zamariain en google os saldrán varias citas en wikiloc. Hay uno que va desde Garaioa hasta el mirador. Es sin duda el camino más directo, pero yo me quedé con otro, que sale de Aribe y sube por el hayedo. Mirando las fotos del googlemap parecía que la pista saliente de Garaioa era directa y fácil de encontrar. Me animé. Como podéis esperar, en este primer intento no llegué a mi destino. Pero no fue todo malo. Me hice una composición de lugar, y descubrí que en esa ladera hay 3 sitios dignos de visita.

Polypodium entre las rocas (Zamariain 2013-04-01)

Polypodium entre las rocas (Zamariain 2013-04-01)

Como llegar. Siguiendo los consejos de la ruta del hayedo, la llegada a Aribe desde Iruña es de una hora. Se toma la carretera a Orreaga (Roncesvalles). En las dos ocasiones de subida, estaba muy transitada por ciclistas, peregrinos, autocaravanas. Pasado Espinal, hay un giro a la derecha que indica Valle de Aezkoa.  A partir de ahí, se siguen las indicaciones para Isaba. Cuando se sale de Aribe, se cruza un puente nuevo y se ve otro románico. Estacioné el coche allí. Hay una estación meteorológica y un cartel indicando la peligrosidad de  bajar al cauce por subidas repentinas del nivel del agua. El río es el Irati y esta embalsado aguas arriba en Irabia.

Rio Irati junto al balneario de Aribe (2013-04-29)

Rio Irati junto al balneario de Aribe (2013-04-29)

A pocos metros, retrocediendo hacía el pueblo, hay una pista que sube por la ladera. Enseguida veréis los indicadores del GR. Continuamos por ella. A partir de aquí la imaginación es el límite. Metidos en vereda. Lo primero que llama la atención es la profusión de helechos de la zona. Hay gran cantidad. Inicialmente, en el camino y sobre los muros y paredes que lo limitan. Mientras sales del pueblo las golondrinas y los aviones comunes te acompañan.

El balneario. Pasado un tramo encuentras un cartel que con indicación de GR te invita a visitar el Balneario. Este se encuentra a la orilla del río. Esta cerrado. Se ubica sobre una pradera. Me cuesta creer que no se inunde. Es un edificio de piedra de la segunda mitad del siglo XIX. Llama la atención lo estrecho del mismo comparado con su altura, así como la presencia de un cubo de piedra. Dentro del cubo, hay una surgencia de agua caliente, y adosada a la pared una tubería que la conduce por el edificio. El motivo del balnerario era la surgencia por sus aguas minerales y calientes. Sin embargo no está muy claro cual podría ser la razón de la construcción del cubo: ¿Acaso proteger la surgencia de los embates del Irati?¿Una pequeña piscina para baños? ¿Quizás mover una turbina de una central hidroeléctrica?

Balneario de Aribe (2013-04-29)

Balneario de Aribe (2013-04-29)

Aguas abajo hay dos represas, que parecen de factura del s. XIX. Una de ellas, con un puente colgante reconstruido en fechas recientes, era destinada al “barranqueo”.  Después del uso de las almadías como medio de transporte de los troncos de las explotaciones madereras de la zona, se optó por crear esta presa para mantener los troncos guardados hasta que se decidiera enviarlos río abajo. Esta presa estaba formada por varios pilares, cuyos ojos se cerraban con tablas. Posteriormente, tras el abandono de la actividad, y para evitar que el agua se remansara demasiado en las crecidas y los ojos se cegaran con los aportes de troncos, se eliminó uno de los pilares.  Otras presas situadas aguas abajo se crearon como auxiliares a molinos harineros y turbinas hidroeléctricas, ya que compaginaban ambos usos simultáneamente.  Hoy se llamarían mini o micro centrales.

El agua en ellas se remansa, dando la engañosa idea de que el Irati es un río tranquilo, pero ese tono que le da el deshielo al cauce induce a pensar en lo contrario. Recorriendo la orilla descubro dos andarríos chicos. Al llegar a la segunda represa la caída me hace desistir de continuar río abajo. La orilla la delimita un bojarral. Llevo el trípode a la espalda, y un paraguas colgado de la mochila, me interesa que el bojarral no sea demasiado denso, pero como no quiero deshacer lo andado hasta el balneario me meto en la espesura. Tengo suerte. Los bojes son grandes, pero sus verdes hojas están secas y no son densos. Los bojes (Buxus sempervirens) son de esas plantas que pueden formar barreras infranqueables en medio del campo y que están dispuestos a soltar toda el agua que almacenan en sus hojas si están mojados.

Presa en el río Irati (Aribe 2013-04-29)

Presa en el río Irati (Aribe 2013-04-29)

No os he avisado aún. Soy de ese tipo de gente que piensa que lo más interesante del campo no se encuentra a la orilla del camino. Esto puede tener consecuencias ante un posible rescate, al abandonar el camino cometes un acto de temeridad, negligencia, inconsciencia, imprudencia,… vamos como firmar una hipoteca. Con la salvedad de que cuando la firmábamos nadie nos avisó de ello. Desde que abandoné el río comienzo a subir de media ladera. Lo primero que me encuentro al salir de los bojes es una plantación de píceas. Las plantaciones son de asustar. La maraña que crían es la demostración clara que forman un “bosque”. Afortunadamente, se realizaron “tareas de limpieza” y se puede transitar. Me llama la atención ver que el suelo esta cubierto por pequeñas “fresas” rojas. Tardo en darme cuenta que son yemas o quizás conos masculinos de las píceas.

Suelo del hayedo 2013-04-29

Suelo del hayedo con los Asphodelus 2013-04-29

Es aburrido caminar por un paisaje así. Pero enseguida me encuentro con un sendero. Veo que tiene marcas del GR y continuo por él. Como el objetivo es subir a Anicocelea y hay que continuar por el barranco río abajo me parece una buena idea. El resultado es mejor del esperado. Es la ruta que conduce a las antiguas minas. Nos encontramos ya en medio del hayedo. Es un hayedo extraño. Las plantas que más se ven en el suelo son Asphodelus, una planta que asocio a terrenos abiertos, no al interior de un bosque.

Las minas. Las rocas que acompañan parecen férricas, sideritas y limonitas, a pesar de que la explotación estaba ligada a la minería del cobre. Los Blechnum y otros helechos testifican que el calcio de la roca ha sido sustituido por otros metales. Siguiendo la pista se llegan a varias minas. En ellas se conservan las paredes, y a veces puertas y ventanas de pequeñas construcciones, semejantes en forma a bordas de pastores.

Una puerta que desafía a los musgos y al olvido (2013-04-29)

Una puerta que desafía a los musgos y al olvido (2013-04-29)

Hay huecos que debieron ser entradas a las explotaciones, pero parece que fueron dinamitadas para taparlas al ser abandonadas; o por lo menos que el tiempo, el abandono y el olvido tomaron la iniciativa del bosque.

La boca integrada en el bosque (2013-04-29)

La boca integrada en el bosque (2013-04-29)

El camino continúa sin variar la cota pero hay que marchar hacia el oeste para asegurarnos que llegamos a destino. Esta vez tengo ayuda tecnológica. Y me descargué la ruta directa. Vamos, que hice alguno de mis deberes. Siempre siguiendo las marcas verde parece que el camino cae, le doy un margen. En una curva toma un giro hacia arriba. Me llena de expectativas. Unos metros mas adelante aparece un atril en medio del bosque. ¿Qué mosqueo no?

El roble milenario. Lo encontré sin intención. En mi primera salida seguí la pista original hasta el poste que indicaba las direcciones de las minas y el roble. Esta vez me di de bruces contra él. Me habían dicho que el roble estaba hecho polvo. No podría decir si sigue vivo o no, puesto que las hojas que salen cerca de él eran de haya y de hiedra. Los robles que salpican el hayedo aún no tienen hoja. Aún así, me comentaron que sus últimos flondes los lució hacia 2009. El árbol en sí es poco más que un tronco y una rama, pero impresiona. Es de esas cosas que al verlas pierdes la perspectiva, y lo peor, al verlas en una foto la pierdes más. Mereció la pena presentarle mis respetos.

El roble milenario. No os dejéis engañar por una foto mal sacada (2013-04-29)

El roble milenario. No os dejéis engañar por una foto mal sacada (2013-04-29)

A sus pies pierdes la noción del tiempo, de su inmensidad. A fin de cuentas, ¿qué son 1000 ó 2000 años? Cuando este árbol nació, rondaba el siglo XIII, por que a pesar de su nombre “sólo” vivió unos 800 años…

Hacia el siglo XI nuestro protagonista era algo asi... Bienvenido al futuro (Zamariain 2013-04-29)

Cotiledones de roble. Hacia el siglo XIII nuestro protagonista era algo así… Bienvenido al futuro (Zamariain 2013-04-29)

Ladera arriba. Una vez encontrados y visitados los puntos de interés del barranco, retomo el proyecto original. Subo por la ladera arriba, a derecho. En mi primera salida giré demasiado al oeste (río abajo). Al aparecer sobre la cima estaba mirando a Abaurrepea. Recordaos que la idea era interceptar una vía en la memoria. Esta vez con la ruta guardada en el Smartphone, la estrategia era subir recto y luego ir a buscarla.

En este tramo había demasiadas piedras para haber hayas (Zamariain 2013-04-29)

En este tramo había demasiadas piedras para haber hayas (Zamariain 2013-04-29)

La ladera es preciosa, es una subida fuerte, de piso irregular, formado de rocas y piedras sueltas. Son calizas. Los Polypodium, los musgos y los líquenes las cubren, mientras que sus bases están tapizadas por las hojas caídas. Aunque hay muchos lugares dónde aparecen arándanos (Vaccinum myrtillus), con su delicadas flores. Es de mucha ayuda llevar, como si fuéramos tractores agrícolas, un tercer punto.

Flor de arándano. Esta planta es terriblemente calcífuga. El intercambio del calcio de las rocas por el hierro permite que sea tan abundante (2013-04-29)

Flor de arándano. Esta planta es terriblemente calcífuga. El intercambio del calcio de las rocas por el hierro permite que sea tan abundante (2013-04-29)

Como se adelantó antes, el interior del hayedo es áspero, pero la vegetación es “amable”, apenas si hay espinos, ni zarzas. La primera vez el suelo lo tapizaban los Erythronium dens-canis, pero esta vez los Asphodelus eran las plantas dominantes del sotobosque.

Diente de perro Erythronium dens-canis (Zamariain 2013-04-01)

Diente de perro Erythronium dens-canis
(Zamariain 2013-04-01)

A nivel de aves mientras resuellas y sudas ves pocas. Los arrendajos te dan la “bienvenida”, mirlos, carboneros, herrerillos,…  aves habituales, nada del pito negro, ni urogallo ni cosas así. Cuando subo por una ladera de este tipo, pienso que cosas pueden interferir en el camino. El piso es complicado, y herirse los tobillos o las piernas es algo más que una posibilidad.

Otro rincón que espera ser descubierto (Zamariain 2013-04-01)

Otro rincón que espera ser descubierto (Zamariain 2013-04-01)

Luego están las barreras:

  • Alambradas. Surgen de improviso, pueden ser muy molestas por que no sabes dónde puede estar el paso y este puede estar “camuflado”. En la ladera no encontré, pero al final de la ruta volveremos sobre ellas.
  • Escarpes rocosos. Ya sean hacia arriba o hacia abajo, en nuestros montes son frecuentes las laderas que terminan de esta abrupta forma. Acordaos que precisamente nos dirigimos a uno de ellos. No os lo he contado, pero hay una pista de vehículos forestales que zigzaguea por el hayedo y sale por donde subí la primera vez. O sea, que si pertenecéis a la misma especie que yo  Culogordus comunis ssp patosus hay al menos una ruta practicable.
  • Barreras vegetales. Me habían comentado que en estos montes son frecuentes las zonas cubiertas de brotes jóvenes de hayas que son impenetrables. En mi primer paseo las hayas no tenían hojas, y la profundidad de visión en el bosque era muy grande. Esta vez la visión era mucho más limitada y de encontrarme con una barrera vegetal sería con menos margen de maniobra.  Bojes, espinos (Crataegus sp), acebos, andrinos (Prunus spinosa) son algunas de las especies que pueden crear barreras de este tipo.

Pero no hay que desesperar. Lo que nos encontraremos será parte de la aventura. Mientras asciendo, por una parte intento que mis pisadas pasen lo más desapercibidas que nunca, nada de pisar los cojines de musgo o de otros vegetales. Naturalmente que bajo la hojarasca puede haber sorpresas desagradables que pueden producir lesiones e incluso rotura de huesos. Es cuestión de tener un poco de cuidado.

Un rincón perdido en el bosque  (2013-04-01)

Un rincón perdido en el bosque
(2013-04-01)

Una de las cosas que más me llamó la atención era que el suelo estaba cubierto de una cantidad importante de hojas caídas de haya recién brotadas. El origen de estas hojas puede ser debido a tormentas, granizo,… pero sospecho que el vendaval que azota la zona pero que pasa desapercibido a ras de suelo puede ser el responsable. Supongo que estas hojas deben ser un gran suplemento para los herbívoros salvajes que viven a este nivel.

A pesar de ser tan complicada, Aetzak la asimiló y la reguló. Mojón (2013-04-29)

A pesar de ser tan complicada, Aetzak la asimiló y la reguló. Mugarri delimitador entre Aribe y Garaioa (2013-04-29)

Mientras subimos debemos preocuparnos de las anteriormente nombradas barreras. Pasamos por un par de acebedas más densas, el suelo está lleno de pequeños retoños de apenas unos centímetros, pero de momento no hay problemas. No se ven masas de hayas jóvenes ni de otros árboles. La cosa promete. A pesar de la presencia del roble milenario, las hayas que componen el bosque no son demasiado gruesas. En general diría que tienen entre 60 u 80 años, pero hay que recordar que el suelo es muy pedregoso y quizás su crecimiento no sea tan rápido como la humedad ambiental parecería indicar. A pesar de eso por aquí y allá se ven troncos trasmochados. Salpicando el hayedo encontramos roble (Quercus), abedul (Betula), serval (Sorbus), … incluso me atrevería a decir que nos acompaña algún manzano silvestre (Malus).

No hay demasiadas, pero de vez en cuando nos encontramos con estos monumentos al aprobechamiento sostenido del bosque. (Haya trasmochada en Aribe 2013-04-29)

No hay demasiadas, pero de vez en cuando nos encontramos con estos monumentos al aprovechamiento sostenido del bosque. (Haya trasmochada en Aribe 2013-04-29)

La dificultad del camino te ayuda a tomártelo con calma, a dejarte envolver por el paisaje, a difuminarte entre las hojas brillantes de los nuevos brotes, a disolverte en la sensación de calma que te rodea, mientras las ramas altas hacen silbar al viento que las agita y roza. Es una sensación placentera, tanto que no eres consciente de tu sudor, del esfuerzo, del cansancio… A partir de cierto lugar comenzamos a ver el cielo a través de las copas. La idea parece buena. Si de las ramas se ve el cielo es posible que  el nuestra ruta no termine en una pared de piedra, o al menos esta no es demasiado grande. Al llegar a un punto, la pendiente de la cuesta disminuye. Parece que estamos llegando a la cima.

Cambia la inclinacion de la cuesta, se ve el cielo, parece que no hay grandes obstáculos hasta llegar a la cima (Anicocelea 2013-04-06)

Cambia la inclinación de la cuesta, se ve el cielo, parece que no hay grandes obstáculos hasta llegar a la cima (Anicocelea 2013-04-06)

De nuevo nos topamos con un acebal, es algo más denso que el anterior, pero no presenta problemas. Al llegar  la cima el bosque parece algo más aclarado. Aparece lo que en tiempos húmedos parece una balsa, pero ahora está seca. En mi primera salida encontré algo semejante y por un momento creo que estoy cerca del sitio. Sólo es una impresión. Conecto el móvil en busca de la ruta a Anicocelea, estoy acercándome a ella, es cuestión de seguir adelante. La fiabilidad del sistema me hace dudar de donde me encuentro. Sigo la ruta en la dirección que creí oportuna cuesta arriba. Tardo unos metros en darme cuenta que voy en dirección contraria. Al darme la vuelta empiezo a ver marcas de GR que indican el camino. En un punto, que esta indicado, abandonas la pista forestal por un sendero. La vegetación no te permite ver dónde estamos. Al bajar un par de “escalones” llegamos a un lugar donde el bosque se aclara. Hay un “trampolín” hacia el vacío. Es el propio mirador. El Mirador de Anicocelea Desde el camino no eres consciente de su forma de cuchillo al precipicio. Por eso puedes asomarte hasta el final sin sentir ninguna sensación especial, por eso al principio impresiona poco.

El Mirador siguiendo el camino. No parece complicado llegar hasta el borde. (2013-04-29)

El Mirador siguiendo el camino. No parece complicado llegar hasta el borde. (2013-04-29)

Sólo hay que bordearlo y mirarlo de “perfil” para ser conscientes de todo. Ahora asomarse tiene otro valor añadido, saber que estas empujando a las fuerzas del equilibrio que sujetan la roca.

Ahora alguno se pensará dos veces lo de pegar botes... (2013-04-29)

Ahora alguno se pensará dos veces lo de pegar botes… (2013-04-29)

Las vistas son preciosas, después de la subida, de dos intentos de llegar te das cuenta que no sólo ha merecido la pena, si no algo más. Se domina el barranco del Irati, las montañas que lo cierran, y las montañas que se encuentran hacia el SO. Me dijeron que se ve Iruña desde allí, pero no sé mirar o no puedo apreciarlo. La verdad es que el día tampoco es muy claro.

Carretera a Olaldea desde Anicocelea (2013-04-29)

Carretera a Olaldea desde Anicocelea (2013-04-29)

Es una pena pero las hayas ya tienen demasiadas hojas. Uno de mis objetivos era distinguir los agines (Taxus baccata), los acebos (Ilex aquifolium), los Acer opalus,…  vamos todos aquellos árboles que acompañan al hayedo, pero que el propio hayedo oculta. Bueno, otra vez quizás haya más suerte.

Olaldea (Anicocelea 2013-04-29)

Olaldea (Anicocelea 2013-04-29)

Saco unas fotos. Disfruto del paisaje, las vistas, las rocas, los arbustos que salen entre ellas, el rumor del agua al fondo,… Llega la hora de salir. Me dijeron que cerca hay otro mirador, pero no sé dar más referencias. El regreso Me he dado una hora para llegar a Aribe. Comienzo a deshacer lo andado hasta que llegó al camino que hice la primera vez. En esta ocasión al seguir el camino me perdí algunos de los restos que me encontré en la primera al cruzar el hayedo  a “derecho”. Aquí y allá se encuentran los restos del uso forestal del bosque, es decir las ubicaciones de las antiguas “txondorras” de los carboneros. Círculos lisos y nivelados en el bosque, con su escalón superior y su pendiente inferior.

En lugares como este se ubicaban las txondorras para fabricación de carbón  vegetal, uno de los aprovechamientos básicos del bosque (Anicocelea 2013-04-01)

En lugares como este se ubicaban las txondorras para fabricación de carbón vegetal, uno de los aprovechamientos básicos del bosque (Anicocelea 2013-04-01)

Llego a una borda con vacas. En mi primera salida el camino estaba lleno del agua del deshielo, pero ahora es un recuerdo. La ruta elegida es llegar al repetidor y después bajar junto con el tendido eléctrico de alimentación. El repetidor está al otro lado de una alambrada, hay un portillo aunque es un poco incómodo. En mi primera salida al bajar en línea recta. Se cruza un pastizal. Atención a la altura de la hierba. En primavera temprana esta baja, pero igual cuando hacéis el camino esta lo suficientemente alta como para no poder levantarse si la pisáis.

Ugatza Gypaetus barbatus (Aribe 2013-04-01)

Ugatza Gypaetus barbatus
(Aribe 2013-04-01)

Uno de los momentos más gratos de mi primera salida en esta cuesta fue el encuentro con ugatza, los buitres,…  y el corzo que se encontraba junto a la alambrada que cierra el pastizal y fue a refugiarse al bosque de la izquierda. Pero esta vez no puedo mirar hacia arriba. Por una parte de pretendía girar a la derecha para evitar el saltar por el alambre. Acabo de ver unas orquídeas que no han salido aún, pero algo más abajo me encuentro con la Dactylorhiza sambucina. Como se puede comprobar, así no se puede mirar el cielo.

Dactylorhiza sambucina, una orquídea típica de la zona pirenica  (Aribe 2013-04-29)

Dactylorhiza sambucina, una orquídea típica de la zona pirenaica
(Aribe 2013-04-29)

Girando a la derecha hasta el final del prado se puede bajar al camino que lo bordea  sin traspasar ninguna alambrada. Algo más abajo por el camino hay un sauce (Salix sp)caído por la nieve (ya estará retirado supongo) y  un comedero metálico que no recuerdo haberlo visto desde arriba. Este comedero está hacia la mitad del prado junto a un camino. Esto quiere decir que en la mitad del prado hay un camino sencillo para salir de él.  Continuando por el camino llegamos a una verja metálica que llega a la última casa que dejamos al comienzo. Hemos completado el círculo. Una vuelta preciosa.  Espero que me perdonen los Aetzak por desvelar sus secretos… y vosotros por no saber plasmar todo lo que el entorno atesora. CAM00105 Fecha: 2013-04-01 Hora: 16:30-18:30 Climatología: temperatura fresca, día soleado Fecha: 2013-04-29 Hora: 11:30-12:30 Climatología: 12ºC, viento fuerte, cielo nublado.

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Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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