Visitando Sandonato.

Sandonato al fondo desde la Sierra de Andia 2014-02-23

Sandonato al fondo desde la Sierra de Andia
2014-02-23

El 2014-02-23 quedé con unos amigos para ir al monte. Como yo soy la antítesis de sus conocimientos de los montes navarros, me dejo llevar por su elección. Siempre me preguntan si he estado en tal o cual sitio, y mi respuesta es siempre la misma “pues no”.

Esta vez, como esperaban un tiempo despejado, decidieron llevarme a un monte que conocen bien y que les gusta repetir: el Sandonato. Al menos tengo suerte y sé donde está. Se encuentra en el extremo noroccidental de la Sierra de Andia.

Jacas Navarras en la Sierra de Andia. 2014-02-23

Jacas Navarras en pelaje invernal.
Sierra de Andia 2014-02-23

Generalmente, las subidas a la cima más frecuentadas parten de la Sakana, pero mis compañeros prefieren una larga subida más suave que parte desde la “espalda”.

Llegamos a Senosiáin a eso de las 10, y tomamos el camino que sería la continuación de la carretera y que asciende hacia la cumbre.  Recorreremos cuatro zonas diferenciadas:

– La zona de influencia de la población.

– La zona del bosque de quejigos (Quercus faginea)

– La zona del enebral (Juniperus communis)

– La zona de los pastos altos.

Llegar a la cima nos costó un poco más de 3 horas, para hacer 11 km. y ascender unos 900 metros.

La zona de influencia de la población, se encuentra en el entorno más próximo a esta. Formada por los cultivos al fondo del valle, pastizales y las laderas adyacentes que, seguramente, fueron cultivadas durante la mitad del siglo pasado y ya han dejado de serlo, posiblemente debido a las pendientes. Ahora estas laderas están colonizadas por plantas de corte mediterráneo: Rhamnus alaternus, Rosa, Rubus, Thymus, Quercus ilex,…

Es entonces cuando nos damos cuenta que hay un par de personas vestidas de fosforito que parecen no moverse. Al mirar al valle vemos a otras personas mas. Sin haberlo previsto nos hemos metido en la batida. Un corzo macho de considerable tamaño sale a nuestro paso. Es increíble que una mancha blanca tan llamativa pueda diluirse entre las altas hierbas secas del mismo modo en que apareció.

Salpicando el borde del camino se encuentran algunos frutales, muchos de ellos “acompañados” de bolas de muérdago.

Muérdago. Viscum album. Senosiain 2014-02-23

Muérdago. Viscum album.
Senosiain 2014-02-23

Durante el camino nos acompaña en vuelo de un milano negro, y unas cuantas alondras comunes que cantan desde oteaderos vegetales.

Alondra común. Alauda arvensis. Senosiain 2014-02-23

Alondra común. Alauda arvensis.
Senosiain 2014-02-23

Seguimos ascendiendo por el camino y llegamos al quejigal. Las pequeñas hojas marcescentes nos ayudan a identificarlo. El camino se realiza cómoda y plácidamente. Al borde de este unos montones de leña plegada atestiguan su aprovechamiento. Cuando salimos del quejigal nos encontramos con un paisaje abierto de prados, con un par de bordas y una estación para obligar a pasar a ganado mayor de uno en uno, quizás para controles sanitarios. Poco más adelante el camino termina en una valla, con una plantación de pino laricio a la derecha, salpicado con algún pie de pino silvestre. Este momento de transición entre bosque bosques es un buen lugar para descubrir al pico real, un grupo de pinzones comunes, al camachuelo común, al bisbita campestre, a una legión de páridos que tintinean entre los árboles, al mirlo común

A partir de aquí, termina el camino.

Bisbita campestre. Anthus campestris. Senosiain 2014-02-23

Bisbita común. Anthus pratensis.
Senosiain 2014-02-23

El enebral es una mancha de Juniperus communis erguidos, de pequeño porte, pero suficiente para ocultar a una persona. En él no hay caminos indicados, pero el suelo está cubierto de una intrincada red de senderos que muchas veces desaparecen para volver a aparecer algo más allá. En este lugar comenzamos a ver la naturaleza de la roca: el suelo esta cubierto de piedras calizas de formas alargadas. Por doquier alguien se ha molestado en crear cúmulos de estas piedras, muchas veces puestas de pie.

Mojón moderno. Vistas a la Cuenca de Pamplona y al fondo las cumbres nevadas de Pirineos. Sierra de Andía 2014-02-23

Mojón moderno. Vistas a la Cuenca de Pamplona y al fondo las cumbres nevadas de Pirineos.
Sierra de Andia 2014-02-23

Desconozco su significado, pero parece ser un hecho reciente, y tiene más pinta de curiosidad y de “broma ociosa” que de significado oculto, de hecho el ver tanto “material” accesible y “invita” a hacer lo propio. Entre los enebros empezamos a encontrarnos pequeños neveros.

A punto de salir del enebral, este se despeja y se salpica de neveros. Sierra de Andia 2014-02-23

A punto de salir del enebral, este se despeja y se salpica de neveros.
Sierra de Andia 2014-02-23

Al salir del enebral llegamos a los prados altos. A partir de este punto ya se empieza a intuir la cima. Nuestros amigos me recomiendan dejar la zona del valle y dirigirnos hacia la derecha. El camino desde la lejanía parece una cuesta bastante uniforme, pero la visión es errónea. La Sierra de Andia es una zona kárstica, y esta zona central esta llena de vacíos y dolinas, formando “escalones” incómodas muchos de los cuales conforman neveros.

A pesar de la imagen "plana" no hay que olvidar el componente kárstico de la sierra. 2014-02-23

A pesar de la imagen “plana” no hay que olvidar el componente kárstico de la sierra.
2014-02-23

El día que era soleado y tranquilo en el valle, cambia de carácter en este lugar y un viento fuerte y frío nos acompañará hasta el regreso al enebral.

La hierba que crece es diminuta, y de vez en cuando se encuentra salpicada de algunos arbustos de pequeño porte Thymelaea ruizii, enebros rastreros, Daphne laureola, Helleborus foetidus,…

Mis guías me explican como al llegar el verano, los pastos se agostan enseguida dándole al paisaje un aspecto “lunar”. Mientras caminamos, a veces entorpecidos y otras propulsados por un viento helador, no puedo dejar de pensar en lo roídos que están los arbustos.

Alfombra de enebro (Juniperus communis) roída por los herbívoros aguantando el viento Sierra de Andia 2014-02-23

Alfombra de enebro (Juniperus communis) roída por los herbívoros aguantando el viento
Sierra de Andia 2014-02-23

Cualquier vegetal que sobresalga muestra restos de pastoreo extremo, incluso los mismísimos Helleborus, que los tengo por tóxicos, han sido víctimas de los dientes de los herbívoros.

La visión de hoy, zonas nevadas, vientos gélidos que azotan el suelo, sequedad extrema, me hacen imaginar esta zona como una tierra difícil para las comunidades pastoriles, un lugar de verdadero calvario para las plantas. Mis compañeros lo llaman entre ellos como “el páramo”. La idea de un lugar yermo recorre mi mente durante todo el camino.

Daphne laureola y Erica que le guarda la espalda del viento. Sierra de Andia 2014-02-23

Daphne laureola y Erica que le guarda la espalda del viento.
Sierra de Andia 2014-02-23

Caminando por la crestería.

Para facilitar la ruta, caminamos por la crestería. Mis compañeros montañeros se deleita con el paisaje de las montañas, suenan algunos nombres conocidos, Aralar en frente, con sus antenas y su santuario, un pico que “debería ser” el Txindoki, Aitzgorri; les sugiero Peñas de Aia y Larun, pero ellos me dicen otros nombres que no puedo retener, luego al mirar hacia las cumbres nevadas de Pirineos suenan algunos de los cuales sólo recuerdo:  Anie, la Mesa, Ohry, Bisaurin,… Por supuesto algunos de “la Cuenca” Izaga, Iga, Erreniega, Ezkaba, Ezkidi,… otros de Tierra Estella, Montejurra, “aquello debe ser Lóquiz”,  “Deberíamos poder ver el Moncayo”, pero hacia el sur la profundidad del campo visual es  más limitada, “Ese monte debe ser el Ioar, y aquellos nevados del fondo deberían ser Ezcaray”…

El páramo venteado de Andía, con sus raquíticos pastos. Al fondo los Pirineos. Sierra de Andia 2014-02-23

El páramo venteado de Andía, con sus raquíticos pastos. Al fondo los Pirineos.
Sierra de Andia 2014-02-23

La visión del conjunto de las montañas te estremece, pero sigo pensando en el drama que acontece bajo mis botas: unos exiguos pastos que me dan sensación de pobreza para las gentes que viven en esta zona, hermanada con la continuación de Urbasa. Una sensación de clima cruel y tierra agreste. Aún así descubrimos los rastros de los “pillastres” que “esquilman” la vegetación: los restos de las correrías que los topillos ocultaron bajo la nieve. En una vaguada nos encontramos con lo que aparenta ser un campo de toperas cubierto de hierba y sostenido en el tiempo, una pequeña cordillera de colinas de evacuación de tierras desde los túneles, el que se mantengan así y con tal profusión me hace pensar el tiempo que pueden durar estos monumentos a la supervivencia.

Antiguas firmas de topillos como supervivientes extremos. Sierra de Andia 2014-02-23

Antiguas firmas de topillos como supervivientes extremos.
Sierra de Andia 2014-02-23

En un momento nos asomamos a ver la Sakana, el paisaje impresiona, pero lo que me llama la atención son las repisas herbáceas que crecen suspendidas en los cortados. Esas insignificantes comunidades pasaron desapercibidas hasta que alguien descubrió que contenían un fuerte componente bóreo-alpino. A pesar de su baja altitud, al estar orientadas al norte y debido a la fuerte innivación, al lado de la “estepa”, la “tundra” nos deja una “tarjeta de visita”.

Entre las repisas casi verticales se esconden estos componentes bóreo-alpinos ofreciéndose a la vista de unos pocos privilegiados. Sierra Andia cara norte 2014-02-23

Entre las repisas casi verticales se esconden estos componentes bóreo-alpinos ofreciéndose a la vista de unos pocos privilegiados.
Sierra Andia cara norte 2014-02-23

A mis compañeros montañeros ir al monte y no pisar cumbre les parece impensable. La subida por el “páramo” es a veces larga y dura, y en otras increíblemente llevadera. A medida que nos acercamos al vértice nos encontramos con grupos que bajan. Nos saludamos en la lejanía.

Por fin llegamos a la cumbre. Tengo el labio cortado por dos sitios por el aire, y las orejas heladas por que el viento pudo atravesar el gorro polar que llevo.

Neveros en las repisas de la cara norte. El hábitat del pequeño tesoro. Sierra de Andia 2014-02-23

Neveros en las repisas de la cara norte. El hábitat del pequeño tesoro.
Sierra de Andia 2014-02-23

Llegar y recitar las montañas es sinónimo. Yo sigo pensando en las hierbas bajas, en el drama de los pastores, en las batallas de los topillos.  Una docena de buitres se dejan llevar por el aire, un bando de chovas piquirrojas graznan nuestra llegada, algunas parejas de chovas piquigualdas realizan acrobacias, un milano real planea sobre el valle… sin embargo, quizás por el viento, no hemos levantado ningún ave de la pradera.

No obstante, un toque de “salvajismo” ha ocupado la señal. Es curioso, sólo yo parezco ser conscientes de la “toma de posesión”.

La firma del vértice geodésico. La peana se alza algo más de un metro sobre la cima. Sandonato 2014-02-23

La firma del vértice geodésico. La peana se alza algo más de un metro sobre la cima. la distancia entre cotas es 50 mm.
Sandonato 2014-02-23

Charlamos con otros montañeros, a pesar de las veces que han dicho estar arriba, nunca han ido hasta el morro del monte. Charlar con otros montañeros es otro de los alicientes de la montaña. Nos comentan que ir y volver nos costaría una hora y media; pero no se animan. Comemos el la ermita que casi corona el monte. Me dicen que es la ermita situada a mator altura de Navarra. Consta de una pequeña capilla y los casi 2/3 restantes de la construcción son un refugio. Decidimos comer fuera, dentro hace demasiado frío y el sol nos ayuda a mitigar el viento.

Ermita de San Donato. la construccíon en la piedra local le da una llamativa perspectiva. Sandonato 2014-02-23

Ermita de San Donato. la construcción en la piedra local le da una llamativa perspectiva.
Sandonato 2014-02-23

La antigua techumbre de madera ha sido hace pocos años sustituida por una de hormigón, incluso se mantienen los surcos de lo que debieron ser las rodadas del vehículo que se uso para la restauración.

Interior de la ermita. La capilla ocupa una tercera parte del edificio. Su ornamentación es muy austera. Los únicos bancos de madera se encuentran en el área de refugio que ocupa el resto de la edificación. Sandonato 2014-02-23

Interior de la ermita. La capilla, dedicada a San Donato y San Caietano, ocupa una tercera parte del edificio. Su ornamentación es muy austera. Los únicos bancos de madera se encuentran en el área de refugio que ocupa el resto de la edificación.
Sandonato 2014-02-23

Iniciando el regreso.

Para la vuelta salimos rápido. Y esta vez, por descuido o por casualidad bajamos demasiado a la vaguada de la sierra. Por ello al acercarnos a los cortados del otro lado, decidimos subir al pico que acompaña a Sandonato. El suelo es radicalmente distinto, pues si mirando a la Sakana la tierra puede llegar a tener cierta profundidad, al acercarnos a esta cumbre se convierte en un lapiaz.

Las grietas en la roca canalizan la humedad, las semillas, y aquellas pequeñas cosas que caen sobre esta irregular superficie. Peña Blanca 2014-02-23

Las grietas en la roca canalizan la humedad, las semillas, y aquellas pequeñas cosas que caen sobre esta irregular superficie.
Peña Blanca 2014-02-23

Una cima de nombre desconocido.

Las piedras sueltas, dan lugar a los afilados cortes y caprichosas formas de las rocas al disolverse poco a poco. Veo que mis compañeros no se sienten cómodos en esta ruta. Siempre voy el último, por que hago fotos y por que mi fondo no es tan bueno como el suyo, pero esta vez, les gano en agilidad. Para mí el lapiaz, y más este que es de pequeñas dimensiones, es un lugar muy seguro para andar, por eso, a pesar de sacar muchas fotos marco el paso. Lo que se encuentra en el es impresionante. El lapiaz, en contra de lo que debería ser, es un lugar fresco. Lo atestiguan una concha de caracol Cepaea, y algunas poblaciones de helechos.

Cepea que parece haber "disfrutado" de las ventajas de vivir en el lapiaz. Peña Blanca 2014-02-23

Cepea que parece haber “disfrutado” de las ventajas de vivir en el lapiaz.
Peña Blanca 2014-02-23

Sigue siendo un lugar difícil: la cobertura vegetal se refugia en las grietas, las plantas están consumidas por los herbívoros formando almohadillas de intrincado ramaje, bonsáis de curiosas formas, pero la presencia de Asplenium trichomanes y Polypodium en las grietas más profundas le da otro sentido.

Una profunda grieta vertical permite a un helecho algo exigente de humedad como Polypodium colonizar esta sierra. Peña Blanca 2014-02-23

Una profunda grieta vertical permite a un helecho algo exigente de humedad como Polypodium colonizar esta sierra. Le acompaña un helecho algo menos exigente como Asplenium trichomanes (culandrillo).
Peña Blanca 2014-02-23

En los surcos volvemos a encontrarnos a Daphne, pero en vez de crecer escondida y amparada entre los enebros enanos y rastreros, aquí se asoma casi con descaro desde las fisuras.

Grietas en el lapiaz: nuestra amiga Dafne osa salir en un lugar más resguardado del viento, exponiendose a merced de los fitófagos. Peña Blanca 2014-02-23

Grietas en el lapiaz: nuestra amiga Dafne osa salir en un lugar más resguardado del viento, exponiéndose a merced de los fitófagos.
Peña Blanca 2014-02-23

Los cortados a esta vertiente son mas bajos, pero no por ello menos impresionantes. Llegamos a la cumbre. Claro, estamos con montañeros. Nadie conoce el nombre de la cumbre. me cuentan que al verla desde Iruña, Sandonato y esta cumbre hacen como una “Y”, como dos rampas para tomar carrerilla y saltar al vacío.

Cortados cara al sur con vistas a Urbasa. Peña Blanca 2014-02-23

Cortados cara al sur con vistas a Urbasa. Arriba a la derecha Sandonato.
Peña Blanca 2014-02-23

hay un buzón de montaña, Y un testigo de presencia “cima sin sombre junto a Sandonato” dice el papel y las firmas de los autores de una sociedad montañera de Gasteiz. Intuimos, más que leemos en el  buzón “Peña Blanca”. Algo me dice que no habían subido nunca, y algo me dice que no creo que vuelvan a hacerlo nunca más. Para mí ha sido la preciosa guinda del día. La abandonamos mientras unas Saxifraga se dejan mecer al viento.

Saxifraga sp. Peña Alba 2014-02-23

Saxifraga sp.
Peña Alba 2014-02-23

Esta cumbre también nos proporciona un regalo: un descanso del viento por primera vez desde que salimos del enebral.

Vemos a otro grupo de caminantes, “Deben dirigirse hacia Goñi”. La entrada en el enebral no es tan triunfal como esperaba. Mis compañeros han salido cansados de la última cima.  A su salida Bellis saluda al sol, mientras algo que podría ser un lagarto pequeño o una lagartija grande se esconde bajo una de esas piedras alargadas que ornan el paseo.

La visita a este monte me ha impresionado mucho. La contumaz resitencia por habitar lo más difícil. Sierra de Andia 2014-02-23

La visita a este monte me ha impresionado mucho. La contumaz resistencia por habitar lo más difícil.
Sierra de Andia 2014-02-23

Son las 17:00 horas. Después de un interesantísimo recorrido, estiramos las piernas, nos montamos en el coche y volvemos encantados a casa.

Fecha: 2014-02-23

Horas: 10:00- 17:00

Climatología: Despejado y soleado. En las zonas altas viento fuerte y frío, con sensación térmica de bajo cero.

Sierra de Andia 2014-02-23

Sierra de Andia 2014-02-23

Artistas invitados:

Milano negro: miru beltza, miñato negro, milà negre, black kite, Milvus migrans Boddaert, 1783

Alondra común: hegatxabal arrunt, laverca común, alosa vulgar, skylark, Alauda arvensis, Linnaeus, 1758

Bisbita común: negu txirta, pica dos prados, titella, meadow pipit, Anthus pratensis Linnaeus, 1758

Pico real: okil berdea, peto verdeal, picot verd, green woodpecker, Picus viridis, Linnaeus, 1758

Pinzón vulgar: txonta, pimpín commún, pinsá comú, chaffinch, Fringilla coelebs Linnaeus, 1758

Camachuelo común: gailupa, cardeal común, pinsà borroner, bullfinch, Pyrrhula pyrrhula, Linnaeus, 1758

Mirlo común: zozoa, merlo común, merla, blackbird, Turdus merula, Linnaeus, 1758

Buitre leonado: sai arrea, voitre común,  viltor comú, griffon vulture, Gyps Fulvus, Hablizl 1783

Chova piquirroja: belatxingoa mokogorria, choia biquivermella, gralla de bec vermell, chough, Pyrrhocorax pyrrhocorax, Linnaeus, 1758

Chova piquigualda: belatxingoa mokohoria, choia biquiamarella, gralla de bec groc, alpine chough, Pyrrhocorax graculus, Linnaeus, 1766

Milano real: miru gorria, miñato real, milà reial, red kite, Milvus milvus Linnaeus, 1758

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Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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4 respuestas a Visitando Sandonato.

  1. Hola. Bonito relato botánico. Por cierto, interesante saxifraga que especie será?. A ver si investigamos.

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  2. Tus guías que te cuidan en el monte. dijo:

    Tx.. : Buen trabajo, excursión muy aprovechada, menos mal que no has puesto todas las fotos que hiciste. ¡ A ver si consigues fotografiar al pájaro carpintero que siempre lo oímos pero no lo vemos ! .

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  3. M dijo:

    ESO ESO, A VER CUANDO VEMOS UN PAJARO CARPINTERO DE VERDAD

    Me gusta

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