Plantemos árboles…

Hace algo más de 10 años que Iñaki se despidió. Era una plomiza y fría tarde de febrero de 2004 bajo una llovizna que a veces parecía aguanieve. Sin embargo el legado de una persona, no sólo está en lo que hizo, en las memorias. Iñaki tuvo la suerte de que su legado se imprimió, y hoy todavía lo encontramos vivo a consultar esos posters, esos libros, esas láminas con las que contribuyó a acercarnos a la naturaleza que nos rodea.

Pero algún tiempo antes de todo eso, cuando ya despuntaba lo que con gran esfuerzo y tesón consiguió, consiguió enrolarnos en una campaña para reforestar el bosque Serantes, sí, habéis leído bien, por que para Iñaki, la cima del Serantes era un precioso bosque al que no se le daba la oportunidad para demostrar su grandeza.

La campaña se realizó hacia la segunda mitad de los años 80 en su Santurtzi natal, justo en ese momento en que, las ganas que tenía de dar a conocer el monte que le hizo crecer, le empujó a organizar a un grupo de gente que descubrió que las cosas son más bonitas si están pintadas del color del “verde encina”. ¿El nombre de este grupo? Claro Txistera Verde, por que sabía que de donde aparentaba que no había nada, (“yo no subo al Serantes por que es un monte que no tiene nada” era una frase del top 10 de la localidad), la magia podía hacer surgir cualquier cosa, incluso una alegría, una ilusión, una fantasía,…

Removió roma con santiago, bajó al Ayuntamiento, llamó puerta a puerta, subió al Serantes, habló con los pastores, y consiguió que se le dejase un trozo de terreno comunal en El Mazo. Allí se configuró un vivero. Construyó, Iñaki era muy mañoso no solo con el pincel, una caseta de madera para guardar los aperos. La dispuso de una puerta de dos hojas, para, cerrando la de abajo se pudiera ver el paisaje con la de arriba abierta. Si, sencilla hubiera sido más rápido y fácil. Pero a Iñaki tanto como el fin le gustaba el “mientras tanto”.

Recorrimos varios lugares de la geografía de Bizkaia para recoger bellotas de varios tipos de Quercus, algunas fueron al vivero, otras las estratificamos en El Taller que tenían Jose y Javi, (¿o eran Javi y Jose? lo que no era era José) y después salimos con cajas de cartón bajo el brazo a recorrer los centros escolares del pueblo para ofrecerles la campaña a los profesores, a los alumnos, a la esperanza del futuro.

Dedicó un gran esfuerzo a hacer un folletito, que fotocopiado, fuimos dejando con nuestras cajas de cartón que tuvieron zapatos y ahora cientos de esperanzas germinadas en arena húmeda.

Este era el pequeño preludio de una bonita esperanza:

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Se puede pinchar en la imágenes para verlas mejor…

En Iruña 2014-03- 15 (el Idus de Marzo)

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Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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