La Jungla Sonora: fin de balance marzo 2014

La oscuridad en la Jungla Sonora es un factor importante, pero no es total. 2014-02-13

La oscuridad en la Jungla Sonora es un factor importante, pero no es total.
2014-02-13

Esta vez no he sido muy prolífico en la jungla. La verdad es que no ha sido por falta de ruiditos, pero si tengo una impresión es que esta temporada la Jungla ha sido más sorda que nunca. Curiosa palabra “sordo” con varias acepciones: una es que no puede oír, otra que no hace ruido. En esta ocasión ha habido pocos sonidos; quizás como resultado de un cruel truco matemático. El invierno y la primavera pasada fueron muy húmedos. El resultado fue una gran colmatación de agua en el suelo. No se pudo filtrar más, no se pudo infiltrar más. El agua corrió por escorrentía y las madrigueras de los micromamíferos se anegaron. La mortandad debió ser muy elevada. Tanto que la población total quedó diezmada. Una hecatombe. Las poblaciones de depredadores, que tan felices se las veían, colapsaron. Pero nadie nos dimos cuenta. El final de la temporada pasada parecía un éxito poblacional, con muchas y muy variadas especies. Pero fue un espejismo. A falta de pequeños roedores que vivían en las madrigueras subterráneas, los depredadores, tanto aves como mamíferos, tuvieron que abandonar la zona ante la evidencia de la limitación de presas.

Una perspectiva del lugar, pero de día naturalmente. 2014-01-22

Una perspectiva del lugar, pero de día naturalmente.
2014-01-22

Pero vayamos por partes. Una vez instaurado el cambio horario de otoño, comienza la temporada, que durará hasta el cambio de primavera. A pesar de que la lluvia se ha mantenido en los parámetros habituales, las grandes ciclogénesis que han recorrido la península dejaban mucho viento. Demasiado para oír bien. A las cigarras parece que el viento tampoco les gusta y callaban. Las hojas marcescentes de los quejigos eran escandalosas, y las ráfagas se colaban por el suelo del bosque zarandeando la hojarasca. Si a esto le sumamos que nuestra presencia coincidía con el tiempo de las lluvias, que queréis leer, el tamborileo de las gotas sobre el paraguas, o sobre un gorro hacen casi imposible oír nada más.

Elogio a la "r" de la derecha. Los cielos nublados sobre la ciudad permiten aumentar la iluminación del suelo en las zonas de alrededor hasta situaciones insospechadas. Iruña de noche 2014-02-21

Elogio a la “r” de la derecha. Los cielos nublados sobre la ciudad permiten aumentar la iluminación del suelo en las zonas de alrededor hasta situaciones insospechadas por la reflexión de la luz bajo la cobertura nubosa.
Iruña de noche 2014-02-21

Ante una situación monocorde, esta vez me he esforzado en moverme a distintas ubicaciones del bosquete, buscando otras perspectivas. Pero la conclusión podría ser la misma: al final de la primavera hubo una gran crisis demográfica de roedores. Sin embargo para estos animalitos su cruz tiene impresa su cara. Ante el vacío poblacional, los carnívoros desaparecen. Al desaparecer, los pocos supervivientes, ya sean autóctonos o por migración, tienen un paraíso de oportunidades y sin presiones. Efectivamente, al situarnos ante cualquier matorral o pie de árbol, acudían a la cita. En general bastante confiados, algunos parecían grandes y más recelosos, quizás ratas, la mayoría descarados, quizás ratoncillos o topillos.

Las aves migradoras y oportunistas ha tenido una gran ocasión este invierno por la grancantidad de recursos y la poca competencia local. Milanos reales y busardos ratoneros podrían atestiguarlo. 2014-01-22

Las aves migratorias y oportunistas ha tenido una gran ocasión este invierno por la gran cantidad de recursos y la poca competencia local. Milanos reales y busardos ratoneros podrían atestiguarlo.
2014-01-22

En cierta ocasión me situé cerca de un quejigo caído rodeado de un círculo de bojes. Mientras miraba al valle y le daba la espalda, un animal de tamaño mediano, quizás una rata, hacia amagos de salir de la madriguera. Me alcé y con gran estrépito corrió a refugiarse. Como me intranquilizaba la idea de que un gran roedor circulase a mi espalda me giré y me puse mirando a su escondrijo. Se pasó todo el rato ahí. Yo sentía su mirada, porque la luz ha sido muy abundante en estas sesiones, pero minimizaba sus movimientos para no producir ruidos delatadores.

Pero no fue todo así. Un par de sesiones después me tocó ver al zorro. No era de los que se paseaban el invierno pasado. La primera vez que lo vi flotaba como a algo más de un palmo del suelo, con su larga cola peluda inmóvil. No hizo ni un susurro al escurrirse sobre el prado. En la sesión siguiente, el perro de un paseante lo alarmó. Era de noche y creo que ni el perro ni el paseante me descubrieron, pero el zorro sí. Sintió que le cortaba el paso y se agazapó entre unos arbustos esperando que no le hubiera visto. No sé que ocurrió realmente. El paseante llamó al perro que no tardó en hacerle caso y desaparecieron por el camino. Quizás ninguno de los dos fue consciente de la situación. Cuando abandoné el puesto, no vi ninguna sombra a la que asustara.

Al final del invierno los largos crepúsculos, más de una hora, conforman la nota de color. 2014-03-06

Al final del invierno los largos crepúsculos, más de una hora, conforman la nota de color.
2014-03-06

 

Pero lo más espectacular ocurrió casi al final de la temporada. Durante el mes de marzo los crepúsculos han sido interminables y eso me animaba a buscar emplazamientos prometedores. En uno de ellos, al llegar algo se movió entre la maleza. Como fue tan aparatoso se me ocurrió pensar en un mirlo común. Los mirlos se desplazan muchas veces por el suelo y meten mucho ruido, pareciendo que son animales mucho mayores.  Sin embargo, las ramas que se movieron estaban a media altura, y la fuga no se acompaño del típico reclamo de alarma. Como era un buen sitio, un círculo de enebros, me quedé a disfrutar, y cual fue mi sorpresa cuando una voz corta a medio camino entre un ladrido y un balido de oveja, un corto “BE”. El sonido se repitió tres veces, y otros tres seres se acercaron a su procedencia. Sí, me había sentado a unas decenas de metros de un grupito de unos 4 corzos. Rondaron todo el ratito por allá, incluso más curiosos que yo, por que a la hora de marcharme ahuyenté a uno que estaba casi en el descampado a menos de 20 metros de mí.

También típico de los crepúsculos de finales de invierno es que muchas aves: currucas, zorzales, mirlos, carboneros, herrerillos, petirrojos, jilgueros, verderones, verdecillos,… amparándose en la diversidad del paisaje teselado, cantan y cantan para anunciar sus derechos territoriales. Parece que el concierto no terminará nunca, por que mientras no esté claro que aún no es de día el mirlo y el petirrojo continúan su concierto. Entonces hay un momento de cese del coro, unos segundos. A continuación las cigarras toman el relevo y en ese momento es cuando los habitantes de las madrigueras salen a mitigar su apetito, a tomar el aire fresco, a saludar la noche.

El componente forestal del quejigal es muy grande en esta zona del monte, pero esta salpicado de claros herbáceos, áreas de matorral, cultivos cercanos,... Cutre foto de agateador 2014-01-22

El componente forestal del quejigal es muy grande en esta zona del monte, pero esta salpicado de claros herbáceos, áreas de matorral, cultivos cercanos,…
Cutre foto de agateador 2014-01-22

Sin embargo, el gran vacío acústico ha sido el del cárabo. Siempre se hacía notar, pero esta temporada no. “Habrá sido la lluvia, quizás el viento, será un poco pronto” me decía para explicar su silencio, pero la causa sería el fracaso reproductor de la temporada anterior ante el colapso de la población de presas.

 

Hoy esas presas están por todas partes, en densidades casi de plaga, sólo espero que en breve una nutrida y diversa población de depredadores se asiente para traer el control al “desmadre ratonil” y nos haga gozar de unas futuras esperas llenas de escandaleras.

Las temperaturas suabes y las lluvias de marzo permitieron a algunos hongos florecer. Este pedo de lobo (Lycoperdon perlata) fue visto en plena noche. Se pensó que era una piedra, lesión inferior derecha. 2014-03-13

Las temperaturas suaves y las lluvias de marzo permitieron a algunos hongos florecer. Este pedo de lobo (Lycoperdon perlata) fue visto en plena noche. Se pensó que era una piedra, lesión inferior derecha.
2014-03-13

 

Iruña 2014-03-29

 

 

La Jungla Sonora es un programa de Radio Euskadi dedicado a esa cultura que no aparece en los grandes medios, especialmente musical. El nombre de esta serie de entradas es un pequeño homenaje.
Gracias.

Anuncios

Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
Galería | Esta entrada fue publicada en La Jungla Sonora y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La Jungla Sonora: fin de balance marzo 2014

  1. Amigo Ornitólogo, ¡tienes un blog muy chulo! Ya me he paseado entre silencios, ruidos, nidos, y flores, y me parece que no haces justicia a tu persona con eso de tu bandera identificativa. 🙂
    Volveré por aquí, siempre que me acuerde.
    Un abrazo desde Vitoria 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s