Comportamiento alimenticio de los Overos (3): aprendiendo de nuevas delikatessen

Esta es una entrada particular. Se desarrolla en varios tiempos. Un día, mientras pasaba por el Puente de Santangracia, pude comprobar como los barbos (Luciobarbus graellsiiBarbus graellsii-) se apareaban sin pudor. El cortejo de los ciprínidos, en general, no es excesivamente rebuscado. Grandes hembras hipertróficas, se dejan perseguir por una nube de machos de dimensiones mucho más modestas. En nuestro caso, hembras de entre unos 50-60 cm de longitud, nadaban y se desenvolvían por la “costa” arriba de una pequeña isla de cantos rodados que creó este invierno el Arga aguas abajo del puente. A pesar de encontrarnos con unos remansos que parecen indicar la presencia de fondos a mediana profundidad, las hembras eligieron, esta zona: aguas someras, removidas por una suave corriente, lecho de piedras,…

Luciobarbus en freza. Las hembras hipertróficas, que destacan por su mayor tamaño, son perseguidas por los machos. Esta hembra podría superar los 60 cm. Iruña 2015-06-08

Luciobarbus en freza. Las hembras hipertróficas, que destacan por su mayor tamaño, son perseguidas por los machos. Esta hembra podría superar los 60 cm.
Iruña 2015-06-08

En algunas ocasiones, las hembras nadaban con su dorso fuera del nivel del agua, en otras, parecía que algún miembro del cortejo pretendiera excavar el fondo para generar huecos o surcos, con una gran aparatosidad en las salpicaduras. En total, en la escena había unas 6-8 “anfitrionas” seguidas de una corte muy solícita a sus devaneos. Las persecuciones y carreras duraron más allá de lo que me podía quedar.

Luciobarbus

Luciobarbus “excavando” surcos. Se aprecia lo someras que son las aguas y se aprecia como un pez tiene mas de una tercera parte de su cuerpo fuera del agua.
Iruña 2015-06-08

Al día siguiente, más o menos a la misma hora, en el mismo lugar tres hembras menores, pero de dimensiones considerables, hacían lo mismo.

Aún así había algo novedoso en la escena. Esta vez la isla tenía visitantes alados. Tres machos de azulón en eclipse y otro nupcial se disputaban la que parecía la mejor zona de la costa, ahuyentando a otros dos que nadaban cerca de la misma.

A pesar de las evoluciones de las aves, los Luciobarbus no se preocupan demasiado. No parece que el cuidado de su prole vaya más allá que la elección de un lugar adecuado. Iruña 2015-06-09

A pesar de las evoluciones de las aves, los Luciobarbus no se preocupan demasiado. No parece que el cuidado de su prole vaya más allá que la elección de un lugar adecuado.
Iruña 2015-06-09

La insistencia de los “nadadores” frente a la hostilidad de los de “tierra” me hizo esperar a ver que es lo que acontecía.  Las aves de tierra se dispusieron a “picotear” dentro del agua, rebuscando entre los cantos. Cuando los “fluviales” se acercaban, los “terrestres” se volvían más y más agresivos. A pesar de los rifirrafes, los barbos no parecían muy impresionados y seguían a “lo suyo”.

Mientras dos machos se hacen

Mientras dos machos se hacen “fuertes” y conservan el lugar, los otros dos optan por abandonar. Los peces siguen ajenos a lo que acontece fuera del agua.  Puede verse un “cortejo” a la izquierda de la pareja de nadadores.
Iruña 2015-06-09

Entonces pareció abrirse la luz: la disposición de la corriente y la orografía de suelo deben permitir que los huevos, tanto fecundados como no, y las nubes de espermatozoides queden retenidos cerca del fondo, entre los huecos de la grava, donde la velocidad del agua es pequeña y los propios guijarros crean resguardos. Los azulones estaban comiendo estas “sopas” con su capacidad de alimentarse por filtración. Este tipo de nutrición no es tan efectivo como en el ánade cuchara, pero parece patente que puede ser suficiente para este caso.

Los huevos de Luciobarbus miden sobre los 2 mm de diámetro y la bibliografía avisa de que pudieran presentar cierta toxicidad, pero claro, la toxicidad para las personas no es incompatible con que algunas aves lo consideren un manjar.

Pero la escena no estaba completa. Algo hizo que los overos se presentaran en el lugar. Sin embargo algo se les escapó. No fueron al área adecuada, por que había una mayor concentración de azulones un poco más aguas abajo, y al llegar a tierra prueban “picotear” cerca de las piedras pero no insisten demasiado y terminan por largarse en pocos segundos. La verdad es que los overos tienen picos más cortos, estrechos y pequeños comparándolos con los de los azulones.  Quizás por eso sean menos “filtradores”. Habrá que revisar esta hipótesis.

Aunque apenas si estaban a unas decenas de metros de lo

Aunque apenas si estaban a unas decenas de metros de lo “interesante”, los overos continuaban con el grupo mayoritario, “perdiéndose” el momento. Puede apreciarse la diferencia de tamaño y forma de los picos.
Iruña 2015-06-08

A pesar de todo ello, la escena de los “filtradores de sopa” plantea muchos interrogantes. ¿Dónde aprendieron a hacer eso? Parece evidente que este recurso es utilizado por un número escaso de aves, la mayoría ni se acercó a la zona óptima, pero lo más significativo es que el escenario fue creado por el río en las crecidas de este año. Parecería que este grupo de aves conoce el recurso de alguna forma, disfruta de él, cuando le dejan, y que no se asocia a lugares geográficos concretos, quizás reconocen un conjunto de caracteres físicas del río o el control sobre las frezas de los peces.

Para rizar el rizo de las especulaciones, días después, concretamente después de la riada de junio, Luciobarbus graellssi repitió las frezas en esa misma zona, excavando y nadando sobre las primeras puestas.  Pero esta vez sus tamaños eran mucho menores y no superaban los 20 cm, y sus evoluciones se repartían por todo el perímetro de la isla, con los mismos cortejos, salpicaduras menores, pero durante varios días más. En este periodo de tiempo, no vi a ningún ave se acercó a las playas; mientras tanto, bandadas de azulones pastaban sobre el muro de la presa.

¿Y que pintan los overos en todo esto? Démosles tiempo para ver si tienen algo nuevo para aprender.

PD: Pocos días después de las frezas de Luciobarbus, el Arga a su paso por Iruña – Pamplona sufrió una considerable crecida en cuyo momento álgido la isla quedó oculta por el nivel de las aguas. Algunas aves sufrieron sus consecuencias, como el polluelo de gallineta común que no volví a ver después. Desconozco que pudo pasar con las puestas de los peces.

Gallineta común con su polluelo. El 2015-06-09 estaban cerca de la escena. Lamentablemente, no pude volver a ver al pollo después de la crecida del río.

Gallineta común con su polluelo. El 2015-06-09 estaban cerca de la escena. Lamentablemente, no pude volver a ver al pollo después de la crecida del río.

PD: 2015-10-16 la referencia sobre Barbus haasii es errónea casi con seguridad.

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