Ya Vienen las Golondrinas

“Ya vienen las golondrinas

A quitarle las espinas.

Ya vienen los gaviones

A quitarle los dolores.”

Esto ya me lo contaba mi abuela hace mucho tiempo. Hubo una época en que las gentes del campo no tenían acceso a calendarios. Sin embargo, la medida del tiempo era fundamental para la sincronización de las tareas cotidianas, especialmente las agrícolas. Las golondrinas hacían referencia la golondrina común, Hirundo rustica, a la coincidencia de su llegada con el comienzo de la semana santa. Sin embargo, al ser esta una festividad que se celebra en el primer plenilunio tras el equinocio de primavera, no tiene fecha fija en un calendario solar. Por eso las golondrinas siempre llegaban con antelación, incluso con mucha, para quitarle, supuestamente, las espinas de la corona del santísimo.

Lo de los gaviones, nombre local del vencejo común Apus apus, la cosa es mucho más peliaguda. Ya que en estos lugares llegan a finales de abril, con lo que ni en las fechas más tardías llegarían a quitarle dolor alguno, salvo que se haya perdido el paralelismo al personaje a cuya llegada se asocia su función analgésica. Quizás por eso, por el desfase de los acontecimientos, la rima sea asonante y un poco ripiosa. Y si en el primer caso, las gentes estaban de acuerdo, en el segundo casi todo el mundo tiene sus reservas.

Considerado la algarabía que corresponde a los vuelos de estas raudas aves mientras se concentran alrededor de edificios prominentes, puede que a alguien le produzcan más dolor de cabeza que otra cosa. Sin embargo, la llegada de los gaviones era recibida como un buen augurio: ya queda poco para que termine el último mes de la “r”; esa letra que compone el nombre de esos meses en los que “ninguno es bueno”. También, esa misma algarada será la que rompa el silencio de esos mismos pueblos hasta su partida. Es impresionante, como de improviso, los vencejos llegaban a la torre del pueblo y desde ese momento se terminó el silencio que coincidía con el periodo invernal.

Hoy, 29 de abril, casi sin darme cuenta, me he asomado a la ventana y he visto el destello del primer grupo de gaviones de esta temporada. Tenía razón mi abuela, ya nos quitaron los dolores de saber si sobreviviremos al invierno, que a fin de cuentas:

“En abril dejan la pelleja

La vaca, la oveja

Y la yegua vieja.”

Taraxacum officinale. Iruña 2016-04-19

Taraxacum officinale.
Iruña 2016-04-19

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Acerca de ornitologia desde la ventana

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