Vacaciones en la Playa (I)

Si a cualquiera de los botánicos nos proponen vacaciones de playa o monte, seguro que no tenemos muchas dudas: vacaciones de playa con monte o de monte con playa. Sin embargo, cuando los gustos familiares no “coinciden”, seguramente os tocará como me pasó la última vez, ir de vacaciones 4 días a Cambrils.

Zostera marina (las hojas de gran tamaño) y Cymodocea nodosa (de menor tamaño). Son plantas que viven enraizadas a distintos ustratos: arena, fanfo, ... necesitan d ela luz para podre realizar la fotosíntesis. Ellas mismas son también soporte para muchos otros organismos (véanse las pequeñas motas de clores verdes sobre Zostera que representan algas epifíticas. La presencia en la playa no implica necesariamente que no hayan podido ser arrastradas desde orígenes mucho más lejanos. Cambrils 2016-07-08

Zostera marina (las hojas de gran tamaño) y Cymodocea nodosa (la menor ).
Son plantas que viven enraizadas a distintos sustratos: arena, fanfo, … necesitan de la luz para poder realizar la fotosíntesis. Ellas mismas son también soporte para muchos otros organismos. Véanse las pequeñas motas de oclores verdes sobre Zostera que representan algas epifíticas. La presencia en la playa no implica necesariamente que no hayan podido ser arrastradas desde orígenes mucho más lejanos.
Cambrils 2016-07-08

Efectivamente, la “playa” comparte nombre con cierta formación geológica, cuya coincidencia no va más allá de la granulometría de los detritos y de que como está ribereño a la mar y a su nivel, vienen a su orilla a morir las olas y sube y baja la marea. ¿En tan pérfido entorno tenemos que resignarnos a hacer castillos de arena y a leer bajo la sombrilla? A pesar de que la bandera verde ondeó a sus anchas y apenas si hubo oleajes fuertes ni mareas vivas, pequeños trozos de vegetación llegaban a la orilla muy al pesar del servicio de limpieza, que se afanaba en cuerpo y alma por eliminar sus vestigios.

Porque las playas son lugares donde la mar deposita sus mejores joyas: las que los ríos arrancan de sus orillas y las que los temporales recogen de sus fondos. Pues eso, aunque no hubo ni tormentas ni temporales, pequeños retazos vegetales llegaban a refugiarse en el suelo seco. Todo ello mezclado con la indiferencia, en el mejor de los casos, cuando no el desapruebo o enojo de bañistas y usuarios. ¡Tanta cantidad de basura!

¿Basura? Si nos referimos a los componentes plásticos, a las colillas de los cigarros o a otros productos manufacturados de difícil identificación sin duda. Pero ¿Desde cuándo las plantas son basura? Y mucho menos estas plantas. Porque, a pesar de su origen y su aspecto, no perdamos el norte, estas plantas no son algas. Aquí comienza el primero de nuestros pequeños y fascinantes malentendidos.

Quizás como amantes del secano se nos pasaron por alto que en las costas de nuestra península viven 4 especies de hierbas muy especiales. Son hierbas que decidieron buscar su rinconcito de supervivencia bajo el fragor de las olas; generalmente sumergidas, en ocasiones afloradas por las bajamares. ¿Y qué mejor lugar para descubrirlas que la “playa”?

Para empezar, lo que estamos viendo no suelen ser las plantas enteras, sino trozos de las hojas y en ocasiones de tallos y raíces, ya que, en efecto, estas plantas son fanerógamas y como tales tienen sus raíces, sus tallos, sus hojas, sus flores y sus frutos, de un modo muy semejante a los que puedan tener las gramíneas, por ejemplo.

Por ello las cuatro candidatas son: Zostera marina, Zostera noltii, Cymodocea nodosa y Posidonia oceanica. Lamentablemente, sólo nos llegaron fragmentos de dos de ellas, es que una es muy exigente en sus necesidades, Posidonia oceanica, la reina de las fanerógamas mediterráneas. Sin embargo en nuestro caso nuestro encuentro se reduce a Cymodocea.

Posidonia, como reina y diva, requiere unos rangos de luminosidad, turbidez, sedimentación, salinidad, temperatura, corrientes,… muy estrictos. Es cierto que el los océanos ideales estos factores se cumplen. Por ello, Posidonia era la especie que mejor dominaba estos ambientes y lograba desplazar a las otras. Literalmente, “exiliarlas”. La recompensa era infinita, ya que estas plantas forman verdaderas praderas submarinas, que como en las praderas emergidas, están rebosantes de vida. En ellas unas faunas y floras especiales conviven en tan singular hábitat. El resultado es que donde unas comunidades relativamente sencillas, incluso hasta pobres que vivirían sobre las arenas, fangos, graveras, (como en las tierras emergidas) se transforman estos “bosques” en miniatura donde una pléyade de seres epifitos se encumbran en ellas, y otros tantos se refugian, alimentan y esconden entre sus recovecos: algas, briozoos, gusanos de diversa índole, crustáceos,… y lo más relevante desde el punto de vista más antropocéntrico: las larvas, alevines y juveniles de tantas especies de peces de interés gastronómico, culinario y comercial.

Sin embargo, el descubrimiento de las playas mediterráneas para el turismo masivo, han logrado que nuestra realeza sea destituida por una “plebeya”:  Cymodocea.  Como es fácil de imaginar, las exigencias de esta segunda protagonista son menores, y su capacidad de acomodación le permite apañárselas. A pesar de ello, no es una arribista cualquiera. Es cierto que sus paisajes son menos interesantes, pero no por ello son demeritables; ya que nuestra “reina” necesita un entorno apropiado para comenzar a desarrollarse y Cymodocea le permite recolonizar esos lares. Ambas especies van unidas, ligadas, en un equilibrio dinámico. De tal forma que cuando una flojea, la otra entra en acción y toma el relevo, con la condición de que cuando la situación mejore en cada preferencia, se ceda el paso como si nada hubiera ocurrido. De hecho son tan parecidas, que cuesta diferenciarlas.

Lamentablemente, las actividades humanas ligadas al ocio: conformación de nuevas playas, alteración de corrientes costeras, incremento de la carga orgánica,… y la invasión de especies de algas de mares lejanos (Caulerpa taxifolia entre otras) rompen esta danza de manera irreversible.

La otra visitante de la orilla, también arrancada del fondo, es la Zostera marina. Zostera, como en el caso anterior es otra hierba que crece en los fondos marinos. Su tamaño es mucho mayor, sus hojas son más rígidas y arriban con más frecuencia. Pero no por ello dejan de ser un componente importante en la configuración de las costas.

No pararán aquí nuestras dudas. Mientras paseamos por la playa, ya identificadas nuestras hierbas marinas, encontramos una especie de “seta”, y claro si tiene pinta se “seta” es que será un hongo marino, sin duda. Este es nuestro segundo error, porque la “seta” en cuestión no es tal, es un alga verde. Pero un alga con montones de peculiaridades. Es un alga marina, vive en las rocas – esas que no se ven-, pero lo más sorprendente: son seres unicelulares. Todos tenemos la idea de que las células son estructuras pequeñas invisibles sin ayuda óptica, salvo excepciones muy notables como los huevos.

El paradigma de la célula viene a ser el huevo de gallina, donde alguien tuvo la genialidad de comparar la yema con el núcleo y la clara con el citoplasma y tendemos a creer que eso es así, cosa que es totalmente errónea, puesto que ambos son resultados de orgánulos celulares que se relacionan con las sustancias nutritivas y de reserva para el desarrollo embrionario.

Acetabularia sp. es un alga verde que vive aferrada a las rocas. Es muy típica la estructura reproductiva con forma de seta. El color blanquecino se debe a que esta alga presenta unos compuestos calcáreos que la permiten mantener la forma. Cambrils 2016-07-08

Acetabularia sp. es un alga verde que vive aferrada a las rocas. Es muy típica la estructura reproductiva con forma de seta.
El color blanquecino se debe a que esta alga presenta unos compuestos calcáreos que la permiten mantener la forma.
Cambrils 2016-07-08

Pero volviendo a nuestra protagonista. Su nombre es Acetabularia, y como es fácil de suponer (las hay de hasta 12 cm.) son los mayores organismos unicelulares vivientes. Acetabularia es tan grande y tiene partes tan diferenciadas que uno pensaría en órganos. Crece aferrada a las rocas, y su núcleo se encuentra próximo a esta estructura de anclaje. Durante su desarrollo crece de forma filamentosa, surgiendo de este hilo una serie de “hojillas” filamentosas y ramificadas al rededor del “tallo” (recordemos que sólo se parecen de forma visual. Los tallos y las hojas son órganos complejos formados por muchas células y nuestra amiga es un ser unicelular) Al llegar la época reproductiva se crea el “sombrero” que la hace tan llamativa.

Acetabularia sp. Pude verse cómo el "sombreso" presenta unas rayaduras radiales que semejan las laminillas de los somreros de las setas. Como en ellas, este sombrero es la estructura reporductiva. El coor blanco de la cal se ve además reforzafo por la degradación tras haber sido arrancada. El sombrerillo no contiene el nucleo celular, lo que le permitiría tener una capacidad para regenerarse. Cambrils 2016-07-08

Acetabularia sp. Pude verse cómo el “sombrero” presenta unas rayaduras radiales que semejan las laminillas de los sombreros de las setas. Como en ellas, este sombrero es la estructura reproductiva. El color blanco de la cal se ve además reforzado por la degradación  celular y de los pigmentos tras haber sido arrancada. El sombrerillo no contiene el núcleo celular, lo que le permitiría tener una capacidad para regenerarse.
Cambrils 2016-07-08

Ya veis, hasta el lugar más impensable nos proporciona inusitadas sorpresas, incluyendo el plus de equivocarse. Después de todo esto; ¿Vais a seguir pensando que las vacaciones familiares van a ser un “peñazo”?

PD: leer bajo la sombrilla y hacer castillos de arena son algunas de las actividades que más nos gustan de la playa, pero obviamente no son las únicas ni necesariamente en ese orden.

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Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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