Cordyceps militaris

Cordyceps militaris es un hongo pequeño, discreto, con un tamaño de unos pocos centímetros, con la parte superior de su cuerpo fructífero de color anaranjado. La primera vez que lo vimos fue en una plantación de Pinus radiata en las cercanías de la costa de Bizkaia, hace ya mucho tiempo.

Cordyceps militaris, un pequeño hongo de una gran familia con una curiosa historia. Centro de Nafarroa 2017-01-31

Cordyceps militaris, un pequeño hongo de una gran familia con una curiosa historia.
Centro de Nafarroa 2017-01-31

Por eso, cuando Carmen y Miguel propusieron hacer una pequeña salida para buscarlo en un pinar en la Comarca no pudimos resistirnos a la tentación. Por una parte, es una forma de retomar las salidas del grupo Gorosti, y por la otra es la oportunidad de reencontrarnos con este curioso hongo. En esta ocasión, el pinar de Pinus nigra es otra plantación.

Y no es por casualidad, ya que este hongo es parásito de larvas de insectos, concretando más de ciertas mariposas, y sobre todo en larvas de procesionaria del pino, Thaumetopoea pityocampa.

Cordyceps militaris. Detalie del cuerpo fructifero. Centro de Nafarroa 2017-01-31

Cordyceps militaris. Detalie del cuerpo fructifero.
Centro de Nafarroa 2017-01-31

Thaumetopoea pityocampa es una mariposa que casi nadie ha visto, su periodo de vuelo es corto, apenas si vive más allá de un par de días y ni su forma ni tamaño es muy llamativo. Cuando se posa sobre las cortezas de los árboles pasa desapercibida. Sin embargo, casi todo el mundo que sale al campo por zonas en las que viven pinos, ya sean naturales o cultivados, reconoce haber visto los bolsones que fabrican sus orugas.

Estas orugas nacen de los huevos que la hembra, a finales del verano, sitúa en la base de las acículas, y que con voraz apetito devoran en ocasiones con proporciones de plaga. El ciclo vital de las orugas consiste en comer todo lo que pueden manteniéndose de forma gregaria. No suelen abandonar el árbol en que nacieron, salvo defoliación extrema, y para ello buscan otro cercano.  Para desplazarse utilizan un sistema que es el que les ha proporcionado el nombre. El ejemplar que va a la cabeza, del cual se dice que formará un adulto hembra, marcha dejando tras de sí un diminuto hilo de seda. Inmediatamente tras ella, marcha otro individuo protegiéndose la cabeza junto al final del anterior, y engrosando el hilo, y así de forma sucesiva.

Crisálida de procesionaria delpino, a parentemente sana. A su izquierda su parásito. Centro de Nafarroa 2017-01-31

Crisálida de procesionaria delpino, a parentemente sana. A su izquierda su parásito.
Centro de Nafarroa 2017-01-31

Desde muy pronto, las orugas se asocian para formar sus típicos bolsones. En ellos se reúnen para pasar el día ya que se alimentan de noche. Al llegar la primavera temprana, las orugas abandonan los bolsones descienden hasta el suelo, de la forma en hilera que ya se ha comentado, una vez allí se entierran. Para sus enterramientos, que pueden ser grupales, prefieren zonas en las cuales los matorrales no sean abundantes y la vegetación herbácea sea laxa. En estos tranquilos lugares se forman las crisálidas y permanecen en él por un periodo que oscila entre uno y cuatro años.

Dos crisálidas con sus hongos saliendo de ellas. Centro de Nafarroa 2017-01-31

Dos crisálidas con sus hongos saliendo de ellas.
Centro de Nafarroa 2017-01-31

Sin embargo, no todas podrán salir adelante ni se romperán en forma de mariposa. Algunas de ellas serán alimento de nuestro invitado y de su cuerpo surgirán uno o varios hongos. Estos hongos suelen fructificar hacia finales del invierno. Para ellos es providencial que sus huéspedes se encuentren en lugares despejados, así la diseminación de las esporas será más fácil.

No está muy claro como las esporas llegan a sus destinos, tal vez las ingieran o se enreden entre sus pelos.

 

Lo que sí que está claro es que la procesionaria del pino ocasiona molestias, a veces exageradas, a los cultivadores de pinos por su capacidad defoliante y a los paseantes por el contacto con los pelos urticantes que abundan en los bolsones y que el viento arrastra.

Por ese motivo se ha ensayado a Cordyceps militaris como arma biológica para la lucha contra estos insectos. Sin embargo, la especificidad de Cordyceps es relativa, y parasita a varias especies. En Nafarroa se le ha encontrando, posiblemente, compartiendo ambiente  con la emblemática Graellsia isabellae, lo que da lugar a cierto interés particular añadido a este sugerente hongo.

A pesar de todo, encontrarnos a esta maravilla evolutiva en su ambiente fue toda una enorme satisfacción.

 

 

 

Fecha 2017-01-31

Hora: 17:00-18:20

Climatología: Temperatura 15 C, soleado, viento en calma.

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Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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