Bosque de ribera

El Arga es la frontera sur del barrio, y aunque puede que no esté claro cuanta extensión representa en ella, muchos estaremos de acuerdo en que es una proyección de la vida “salvaje” en el hábitat urbano, un pequeño pulmón que genera y crea parte de la fisionomía de nuestro entorno. Pero vamos a acercarnos un poco más a él.

Representación de un bosque de ribera. Esta foto se tomó el 2018-11-04 en una serie de isletas y playas del Arga bajo la presa de Ciganda. Puede apreciarse la vegetación escalonada, cerca del agua plantas semejantes a eneas en su mismo borde y sauces arbustivos (también se ve un chopo joven) para pasar a medida que nos alejamos del cauce a un fresno y otros chopos más altos. En general, el bosque de ribera tiene una alta productividad y un aspecto de vegetación “infranqueable”.

En espacio comprendido entre el Puente de la Magdalena y el Convento de Capuchinos, podemos asomarnos en su mayor parte hacia el río. Vemos el cauce del agua, durante un ratito juguetón, aunque encorsetado entre presas la mayor parte del tiempo. Hay una pequeña línea de árboles que presenta alguna discontinuidad, pero lo que no hemos visto, que es lo normal ya que estamos justo encima, es que el cauce está constreñido por un muro. El muro es “difícil” de ver. Sobre él pasan los viales, la carretera, parte del paseo del Arga, delimita el parque, … por lo que asomarnos a la barandilla nos parece lo más “natural”. Es un paisaje, sin lugar a dudas, que se nos ofrece hermoso, la conjugación “perfecta” entre la ciudad y el Arga como espacio natural. O así nos lo han presentado.
Sin embargo el Arga sufre.

En verdad, aunque nos cueste creerlo, los cauces de los ríos son algo más que meras tuberías o conductos, y, en nuestro entorno, son la base de un bosque muy singular: el bosque de ribera o bosque galería.

El fresno mediterráneo, Fraxinus angustifolia, es un árbol de gran porte, de hojas compuestas y yemas marrones, que lo distingue de F. excelsior por las yemas negras y sus hojas más gruesas. Es uno de los árboles más representativos del bosque de ribera.

El bosque galería es una formación vegetal única. Es un tipo de bosque que nos acompaña en los medios acuáticos y fluviales, o, mejor dicho, los debería acompañar. Pero una de sus principales características es que es un medio poco valorado, poco conocido y ninguneado. Se asienta en la cercanía de los ríos, sobre suelos profundos, ricos y muchas veces llanos; lugares especialmente codiciados por la agricultura, el urbanismo y la base de múltiples actividades humanas, a fin de cuentas, los ríos aportan la vida y cerca de ellos es el mejor lugar para recibir este “aporte”. A demás de esta invasión por parte de los humanos hacia las orillas, hay otra más sutil. Las orillas están “ocupadas” por especies de plantas que tienen relación con la actividad humana: árboles frutales, otros ornamentales, especies exóticas invasoras, … por ello hay que evitar lo que se ve a primera vista y buscar una esencia oculta.

El olmo menor, Ulmus minor, es otro de los árboles de gran porte. Se identifica porque sus hojas tienen una base asimétrica que no llega a tapar el peciolo que la une a la rama.

Y es que el bosque galería tiene unas series de características propias. Se puede empezar por el agua. Tienen un aporte de agua superior al de la zona que le rodea. Este aporte proporciona humedad más constante y durante más tiempo que el que procede de las lluvias o nieves, lo que permite cierta independencia de la climatología del entorno, ocasionando la presencia de unas condiciones micro ambientales propias. En consecuencia, la vegetación se distribuye en relación a la lejanía del curso. Así desde la que vive dentro del cauce y sumergida, pasando por la que soportan una parte de inmersión, seguida por la que se sumergen ocasionalmente y en las avenidas, la que tiene grandes raíces y pueden llegar al agua subterránea que acompaña al río. Poco a poco, el agua cada vez está más profunda y alejada, de tal forma que el bosque galería se va disolviendo casi imperceptiblemente en el bosque circundante, sin una transición notoria.

Esta necesidad del aporte de agua debido al río, hace que tenga un factor lineal, siguiendo su cauce, pero esta muy lejos de ser esa “hilera de árboles” al que normalmente se ha relegado.

El álamo blanco, Populus alba, puede reconocerse fácilmente por su corteza lisa y blanca y por sus hojas, con su parte superior verde claro brillante, y la inferior blanca pelosa. Es única en la orilla del río en nuestra ciudad.

Por otro lado, el bosque de ribera tiene una característica muy sutil: nuestros bosques están formados por una o dos especies de árboles como mucho. Es cierto que podemos encontrar algunas más, pero siempre desde una posición marginal, como pies aislados o pequeños rodales. Sin embargo, aquí encontramos una amalgama variada de especies, a pesar de que habitualmente los ejemplares de cada cual suelen encontrase agrupados. Por otro lado, la transición entre el bosque de ribera y el circundante, permite una mezcolanza entre ambos, de tal modo que puede jugar un aspecto “marginal” e incrementar la presencia de árboles raros en otro contexto.

El sauce blanco, Salix alba es el mayor entre nuestros sauces autóctonos. Puede identificarse por sus largas hojas sencillas. Los sauces en general, son los primeros que se encuentran en la misma orilla del cauce del río. Es uno de sus árboles más representativos.

Deberíamos valorar y apreciar el bosque de ribera como una formación vegetal única en nuestro entorno, pero es que, además, aporta una serie de ventajas a los cauces de nuestros ríos como son:

  • Proporciona sombra al agua en verano, cuando el río lleva menos caudal y la evaporación es mayor.
  • Proporciona estabilidad en las riberas, ya que el profundo y potente sistema radical de estas especies permite mantener al cauce dentro de unos márgenes, conteniendo al río en sus momentos de mayor bravura.
  • Permiten frenar y retener el caudal del agua. Con ello se consigue disminuir la velocidad del pico en máxima avenida, con lo que las aguas bajan más lentas y las posibles repercusiones quedan limitadas. Además, mantienen los taludes del río sin necesidad de “planes de mejora”.
  • Sirven a modo de filtro para retener la llegada de sedimentos y tóxicos al río, acumulan aguas y sedimentos.
  • Favorecen la recarga de las aguas subterráneas.,
  • Son un hábitat excepcional para un gran número de animales y plantas, lo que las hace unas zonas especialmente ricas en recursos.
  • Limitan el crecimiento de muchas plantas de gran tamaño que podrían interferir en la dinámica fluvial.
  • Permiten mantener un microclima más conservador, lo que facilita que muchos seres los usen como refugio temporal.
  • Funcionan como corredores biológicos, permitiendo a poblaciones de animales o plantas mantenerse en contacto entre sí, lo que disminuye los factores de aislamiento y fragmentación, que son dos de las mayores amenazas para la biodiversidad global.
  • Tienen un gran valor paisajístico, recreativo y cultural. Incluso en nuestras ensoñaciones, jugamos a ser adolescentes que nos tiramos al agua desde la rama o un columpio de un árbol cercano, un árbol que forma parte de este bosque de ribera.

El aliso, Alnus glutinosa, es uno de los árboles más representativos del bosque de ribera. Vive muy cercano a la línea del agua. Se identifica por su hoja “rugosa”, simple, de borde ondulado y es muy típico que le “falte” la punta.

Pero, seguramente, una de las mejores formas de acercarse a este bosque es acercarse a sus componentes individuales. Estos son muchos y variados, pero podemos comenzar por un número limitado.

 

Los sauces. Pertenecen al género Salix, hay como una docena de especies nativas de Navarra, aunque no todas viven en nuestra ciudad. En su mayoría son pequeños arbolitos o arbustos, con algunas especies de porte arbóreo. Conforman las primeras líneas de vegetación desde el curso de agua.

 

Los chopos, álamos, … conforman el género Populus. Son árboles de interés maderero como maderas blandas y ligeras, por eso, hay varios tipos y variedades cultivadas, muchas veces, precisamente, en las zonas que corresponderían a este bosque. Suelen hibridarse con lo que su determinación puede ser complicada. Son las copas más altas que tiene este bosque, y en muchas ocasiones son los componentes de esas hileras de árboles que siguen los cauces.

El álamo negro es un habitante de los bosques de ribera. Amante de los lugares húmedos y abiertos, sus híbridos tienen un gran valor económico y se cultivan con frecuencia. Por ello es difícil encontrarse con individuos puros por nuestro entorno.

El aliso. (Alnus glutinosa) en nuestra tierra es un género con un solo representante. También conforma las primeras líneas de árboles. Tiene la notoriedad de que es uno de los pocos árboles que mediante bacterias simbiontes abona la tierra convirtiendo el nitrógeno atmosférico en nitrato y amonios asimilables para otras plantas.

 

Estos tres grupos tienen una serie de patrones comunes, ya que son la base fundamental del bosque ribereño, son árboles de crecimiento rápido, colonizan terrenos abiertos ya que crecen a plena luz, forman las raíces que conforman las orillas, sus maderas son blandas, ligeras y en general poco duraderas, rebrotan fácilmente desde la raíz, son la comida favorita de los castores, …

 

Un poco más adentro podemos encontrarnos con otras especies:

 

Los fresnos. (Fraxinus) dos especies comparten nuestras riberas, el fresno del norte (Fraxinus excelsior) y el mediterráneo (F. angustifolia) En el barrio es más abundante el primero como ejemplares de gran porte, pero suele estar plantado, mientras que el segundo es más abundante, pero con ejemplares jóvenes y silvestres. Gusta estar cerca de los ríos y no es extraño que crezca al mismo borde del agua. Su madera se ha usado para mangos de herramientas por su compromiso entre su dureza, ligereza y flexibilidad. Su hoja se ha usado, y mucho, como forraje para el ganado, considerándose de una de las de mejor calidad.

 

Los olmos (Ulmus) son otros habitantes del bosque de ribera. Son, como los fresnos, árboles de crecimiento más lento que los chopos o alisos (esto es relativo, pues con la humedad las plantas tienen crecimientos acelerados) y su madera se ha considerado como dura y resistente, sobre todo en condiciones de mucha humedad, ya que eran habituales en los ingenios hidráulicos. En nuestro caso hay dos especies naturales autóctonas principales como son el olmo montano, (Ulmus glabra) y el olmo menor (Ulmus minor), aunque ya no tienen grandes grosores como tuvieron antaño, por la llegada de la grafiosis, un hongo que les ataca y que es transportado por un insecto (Ips) el cual se ve atraído por los árboles de gran porte.

El tilo silvestre (Tilia cordata) es un árbol de grandes dimensiones. Puede identificarse por sus flores y frutos “colgados”, de un “ala”, sus hojas redondeadas con forma acorazonada, que termina en una punta. Son pelosas por su parte de abajo. Su corteza lisa y gris también es muy representativa.

Los tilos (Tilia) son otros habitantes de estos bosques de ribera. Contamos con otras dos especies de tilos El tilo silvestre (Tilia cordata) y el tilo común o de hoja ancha (Tilia platyphyllos), aunque en las riberas también han sido plantados con valor ornamental. Son de crecimiento rápido y que desarrollan copas grandes y globosas. Su madera es blanda y poco pesada. De sus flores se hace la famosa infusión tranquilizante.

 

Para finalizar, como puede apreciarse, en este pequeño e incompleto muestrario, la riqueza del bosque de ribera es sorprendente, como lo es de igual manera, el desconocimiento que tenemos de él y el ansia de su destrucción en búsqueda de la “limpieza de los ríos” para evitar las inundaciones, ya que, ellos “saben” muy bien que es lo que hay que hacer cuando llegan, mientras que nuestra cultura se limita a ocupar su lugar esperando “milagros” como que no ocurran.
A fin de cuentas, tenemos que darnos cuenta que debemos permitir que el bosque de ribera ocupe su espacio y dejar que el Arga fluya para recuperar la naturalización de sus orillas.

 

 

Para ubicarse mejor:

 

Este texto fue publicado en la revista Auzolan en su número correspondiente a diciembre de 2018. Aquí podéis ver como quedó una vez maquetado (Gracias David) pinchando en el link  tx dic_18_26-28

Hay otras versiones circulando por ahí:

En Flora de Navarra y Aragon

En Arga Vivo Arga Bizirik

En A vista de pájaros

 

Logo de Arga Vivo Arga Bizirik,

 

Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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Una respuesta a Bosque de ribera

  1. José Ramón Izurriaga Giménez dijo:

    ¡Qué bueeeeeeeeno!
    Es una delicia imaginar con tu texto ir por el margen del Arga viendo tan variada vegetación
    Joserra

    Me gusta

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