Posando sobre la boya

Julio 2019. Una semana en Cambrils. Turismo de sol y playa. Una tarde, como otras, vamos a repetir la hazaña de lo absurdo: ir nadando hasta la boya, la que delimita el espacio entre navegantes y bañistas. Siempre cambiante, las mareas, las corrientes, los vientos, el oleaje, … la distancia nunca es la misma para esos nadadores que se proponen llegar a ese fin concreto y, a la vez, absurdo por indefinido.
Y mientras los fractales de las olas juegan a nuestras brazadas (no parece que “paso” sea la palabra más adecuada) de pronto, un punto blanco resalta en la rotundidad del tonel amarillo. Quizás sea una gaviota. Otras veces que hemos ido hasta el hito, lo hemos visto lleno de deyecciones blancas, avícolas.
Pero a medida que nos acercamos vemos que no es una gaviota. Su estilizada silueta lo delata.
Acortándose la distancia, la miopía es la culpable, se van definiendo rasgos. El capirote negro, terminado en una crin, las patas negras, el pico también negro, terminado en un afilado estilete de color intermedio entre el ocre y el amarillo.
No hay duda, es un charrán patinegro.

Los charranes no son aves fáciles de reconocer. Vuelan de forma activa y rápida, se zambullen con gran agilidad, casi siempre están muy lejos y las condiciones de visibilidad no permiten ver los detalles del pico o de las patas. Cría en colonias, un puñado en el Mediterráneo Occidental. La más cercana es en Deltebre, por eso suelen ser frecuentes en esas costas.

Siempre esperando que el ave alce el vuelo nos vamos acercando con normalidad hasta que la curiosidad es mutua. Y eso que hay frecuentes reposicionamientos por su parte ante el balanceo del posadero por el suave oleaje. A pesar de ello, seguimos avanzando, despacio en unos largos segundos. La distancia se acorta hasta menos de 5 metros, y el ave decide que dos focos de atención son demasiados y abandona su posadero.
Bueno, llegamos hasta la boya a marcar el intangible recorrido y ponemos rumbo a la playa. Sin embargo, la emoción de encontrarnos con el charrán nos ha causado una honda sensación. Por eso, no hemos avanzado ni 20 metros y es inevitable mirar hacia atrás.
Y allí estaba de nuevo. Y hubo que regresar. Pero esta vez con más cautela. Si antes nos permitió que nos acercásemos activamente hasta los 5 m, dejamos de nadar antes de los 10, dejándonos llevar por la corriente, con los movimientos mínimos para mantenerlos a flote. Y allí, ante nosotros se arregló las plumas, se acicalaba mientras mantenía el equilibrio, parpadeó varias veces, giró para regalarnos una vista de perfil y lateral. Mientras el agua y el viento nos iban acercando en unos cortos pero intensos minutos.
¿Cómo latiría su corazón? ¿Qué sensaciones tendría? ¿Quizás pensara algo? ¿Qué curiosidad se estaría saciando?
Poco a poco el vaivén de las olas nos acerca a menos de 3 metros. Ya es demasiado, el ave alza el vuelo de nuevo, pero un poco más allá picotea el agua. Quizás consiguió un pececillo en todo esto.
Entonces decidimos regresar a la playa; ya hemos ocasionado suficientes molestias.
Nunca el regreso se hizo tan corto, aunque seguro que la marea ascendente contribuyó lo suyo.
Entonces al llegar a la orilla, a ese lugar donde el agua llega por debajo de las rodillas y hay que ponerse de pie, una fuerza nos arrastra la mirada hacia la boya.
Allí estaba de nuevo, y allí se quedó durante casi una hora más.
Parece que esta vez, sólo fuimos un poco pesados.

Lugar: Cambrils
Fecha: 2019-07-09 hora 18:00 h
Climatología: Brisa suave, marejadilla, tiempo soleado, visibilidad buena.

Artista invitada:

Charrán patinegro: txenada hankabeltz, carrán cristado, xatrac becllarg, Sandwich tern, Thalasseus sandvicensis (Sterna sandvicensis) Latham 1787

Para conocer más sobre este ave os recomendamos que pulséis el link de la Seo Birdlife.
También podéis consultar la wiki.

No tiene nada que ver, es que no me apetecía poner una foto de un charrán común. Cambrils 2019-07-09

 

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Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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