Helechos en el barrio

Supongámonos en un auditorio lleno de gente, y desde el atril se lanza la siguiente pregunta a la concurrencia: “¿Quién nunca ha oído o leído la palabra “helecho”?” Algunas manos dispersas por aquí y allá. Ya se sabe, gente distraída, el que piensa que le van a dar un bocadillo…

Azeri-bustana o cola de caballo, Equisetum ramosissimum a la orilla del río Arga a su paso por Iruña-Pamplona. Este equiseto es de formas muy variables.
2018 06 06

A continuación, la pregunta es: “¿Quién no sabe lo que es un “helecho”?” Las manos son más numerosas, pero la mayoría no la ha levantado por el “que no se diga” (el tipo del bocata la ha vuelto a levantar)

Y es que este es un grupo realmente misterioso. Nos suena que las plantas tienen: raíz, tallo, hojas, flores y frutos. Sin embargo, los helechos no tienen flores, ni semillas, ni frutos. ¿Dé dónde vienen? ¿Cómo se reproducen?

La doradilla, Xardin-belar horia, (Ceterach officinarum) en su vista inferior. Son estas escamas doradas las que le dan su nombre.
2019 01 18

Vayamos por partes. Por la ausencia de semillas, se podría decir que los helechos actuales son plantas “antiguas”, “inferiores”, “desfasadas”, “incompletas”, “poco evolucionadas”, y muchos otros caracteres que indican menosprecio e infravaloración; sin embargo, la realidad es muy distinta.
Sí, es cierto que como grupo son muy antiguos. Hubo un tiempo en que la tierra estaba cubierta de enormes extensiones de bosques formados por helechos de portes arbóreos, atestiguado por grandes yacimientos de carbón. Crecieron con gran profusión, se diversificaron de formas inverosímiles, incluso en no menos de 4  veces inventaron las semillas, sin embargo su extirpe fue diluyéndose con el advenimiento de nuevos tipos de plantas, y el gran mazazo que les supuso la extinción que arrastró al olvido, entre otros, a los dinosaurios.

Tallo fértil de Equisetum arvense, también llamado azeri-bustana, cola de caballo, cola de raposo. En esta especie, los tallos que aparecen en la primavera temprana contienen las estructuras que darán lugar a las esporas. Después surgirán los tallos verdes, fotosintéticos, pero que, en general, carecen de actividad reporductiva. No obstante, aunque muy raro, a veces se encuentran esporangios sobre tallos verdes en esta especie.
Ezkaba 2018 04 15

Sin embargo, no se quedaron ahí, continuaron evolucionando, buscaron nuevos nichos, se rediseñaron en nuevos conceptos, de tal forma que la mayoría de las especies actuales son tan modernas y novedosas como el resto de la flora habitual que nos rodea. Por que sí, no tener semillas puede parecer una desventaja, pero eso no te encamina directamente a la desaparición; ni mucho menos.

Como grupo botánico, los helechos tienen unas características propias, y su reproducción es una aventura apasionante. Ya sabemos que hay dos tipos de reproducción en los seres vivos, una asexual, en la cual una célula se divide y forma dos células nuevas idénticas. Y otra sexual, en la cual dos células se fusionan y se crea una nueva genéticamente diferente a las progenitoras.
La reproducción asexual es rápida, fácil, barata, pero no genera diversidad, la base de la evolución de la vida. En cambio, la sexual es lenta, complicada y cara, pero sí genera esa diversidad que enriquece a los seres vivos.

Polypodium cambricum. Muestra de la parte trasera de la hoja (envés) para ver los esporangios amarillos. Estos esporangios están compuestos de una infinidad de pequeñas estructuras donde se generan las esporas. En este género, forman estas masas globulares. El estudio en detalle de estas estructuras es muy importante para la correcta identificación de las distintas especies.
Txantrea 2019 01 14

Y ante esta disyuntiva, los helechos adoptan una estrategia audaz, se conoce como “alternancia de generaciones”. Las formas que reconocemos como “helecho” generan unos órganos que crean miríadas de esporas. Estas esporas son unas estructuras diminutas con gran capacidad de resistencia, protegidas por una dura carcasa. Pueden permanecer durmientes durante mucho tiempo soportando condiciones muy adversas. Al ser arrastradas por el viento llegan a cualquier rincón, recorriendo distancias que pueden ser incluso de miles de kilómetros y atravesar océanos.
Este azaroso viaje concluye cuando la espora cae en un lugar propicio y allí germina. Pero no surge una estructura reconocible como planta, si no algo más parecido a un musgo. Esta es la segunda generación, y se la llama prótalo.
Los prótalos pueden ser verdes y hacer fotosíntesis, pero también los hay de otros colores y nutrirse de sustancias en descomposición, incluso ser simbiontes o parásitos. Este es el estado más oculto y misterioso de estas plantas. Pueden permanecer así durante periodos muy largos de tiempo, puede que hasta 10 años o más. Es curioso pensar que algunas especies de helechos de navarra que están al borde de la extinción tengan periodos de vida como prótalos de más de 15 años… ¡15 años esperando a que ningún humano altere tu hábitat!

Vista de los esporangios de Aspleniun trichomanes. Asplenium pertenece a la familia de las aspreniáceas, familia en la que son típicos este tipo de esporangios lineales. En la foto, a mediados de enero, se aprecian esporangios en diferente estado de maduración de las esporas. Se puede intuir esta disposición lineal, aunque el gran desarrollo de las mismas dificulta apreciar este detalle.
Txantrea 2019 01 15

Pero la vida del prótalo tiene un objetivo primordial. En ellos se produce la reproducción sexual. En ellos una pequeña célula flagelada, ya diminuta en comparación con una célula normal, sin apenas protección, recorre distancias de incluso centímetros en un mundo exterior lleno de peligros, siguiendo un rastro químico en busca de una célula inmóvil rodeada por una urna. Este viaje se realiza por un entorno acuoso, aunque sea una levísima capa imperceptible a nuestra vista.  Una vez llega a su objetivo, ambas células se fusionan, y de esta fusión surge una nueva planta, un helecho tal y como estamos acostumbrados a verlos. Esta es una de las principales razones por las cuales los helechos prefieren vivir en sitios húmedos, por este periplo tan fascinante como temerario.

Otra característica de este grupo es que la mayor parte de sus especies no soportan los terrenos calizos. Hay muchas otras plantas que tampoco lo hacen, pero en el mundillo de las especies que podemos encontrarnos en nuestro entorno, las que soportan el calcio son muy pocas. Aún así, en el barrio podemos encontramos un puñado de ellas muy interesante. Todas ellas son especies que prosperan en rocas cálcicas, prefieren zonas de cierta humedad y, naturalmente, se encuentran a gusto en los entornos humanos, ya sea sobre los suelos o en las paredes y muros de nuestras viviendas y construcciones.
Veamos algunos ejemplos.

Azeri-bustana o cola de caballo son nombres habituales que se dan a los miembros del género Equisetum. Tienen unas caracteristicas semejantes, unos tallos articulados, con hojas distribuidas en anillos, con el tacto muy áspero debido a la presencia de sílice en su superficie. Los tallos aéreos se pierden durante el invierno, renovandose en cada primavera.
Aranzadi 2018 04 29

Cola de caballo – azeri bustana. (Equisetum sp.) Familia equisetáceas.

Antes de que los puristas se nos echen encima, reconozcámoslo, estas plantas tradicionalmente se han considerado helechos, aunque actualmente se tiende a ubicarlas en un grupo muy afín. A pesar de ser especies modernas, sus orígenes son muy antiguos. En el barrio viven al borde de los caminos, las huertas o la orilla del río. Tienen un tallo subterráneo del que salen tallos para buscar la luz. Pueden producir poblaciones muy extensas y densas. Todas las colas de caballo, (o de raposo) tienen un tallo aéreo circular y hueco, son ásperos al tacto porque su superficie esta cubierta de cristales de sílice, y generan entrenudos, como las cañas, de las que pueden salir ramas, que suelen ser lineales. Su parte aérea es de unos 20-60 cm.

La cola de caballo, azeri-bustana es un nombre usado para todo su género. En esta ocasión, vemos los tallos de Equistum arvense jóvenes al comienzo de la primavera.
Ezkaba 2018 05 04

En el barrio podemos encontrar dos especies el Equisetum arvense, que le gustan más los cultivos y los caminos, y el Equisetum ramosissimum, que prefiere los sitios más húmedos. Son fáciles de identificar, E. Arvense es más grueso y tiene unos tallos fértiles sin hojas, blancos que salen antes que los verdes en la primavera temprana durando unas pocas semanas. Los verdes son más gruesos y las ramitas son muy numerosas, simples y cortitas y salen a partir de mediados de abril permaneciendo hasta la llegada del invierno.

Azeri-bustana, cola de caballo, esta vez Equisetum ramosissimum en las huertas de Aranzadi. En esta ocasión sus tallos no presentan ramificaciones. Pueden apreciarse las estructuras, al final de sus tallos, que contienen los esporangios con las esporas.
Aranzadi 2018 06 10

E. ramosissimum, prefiere lugares más húmedos, sus tallos son finos y puede no tener en absoluto ramas en sus tallos.  O, por el contrario, tener muchísimas ramas, que pueden tener ramificaciones y pueden ser muy largas y de muy diferente longitud. Los soros salen sobre la cima de los verdes durando algo más de un mes. Al llegar el invierno también suelen desaparecer de nuestra vista.

Fronde (hoja) de Polypodium cambricum. Esta especie es la más acomodadiza en nuestro entorno, por tener una mayor tolerancia a la sequedad ambiental entre las de su género.
Txantrea 2019 01 14

Polipodio – haritz-iratzea. (Polypodium cambricum) Familia polipodiáceas.

Es un grupo de helechos, muy modernos. En Navarra hay 3 Polypodium, pero en nuestra ciudad lo habitual es encontrarnos al Polypodium cambricum. Prefiere vivir muchas veces sobre el musgo, en muros, paredes, sobre piedras, incluso sobre los árboles sin ser parásito.  Las hojas de los polipodios son muy fácilmente reconocibles por su diseño de zigzag, y por sus soros, amarillos a partir del otoño con forma de pompón. Son especies de tamaño generalmente pequeño (5-20 cm), aunque algunas hojas (frondes) del Polypodium vulgare (que vive en las zonas más húmedas al norte) pueden llegar a tener hasta 60 cm de largo. En su género, es el que mejor soporta la sequía, pudiendo perder todas las hojas, sin que por ello se resista demasiado la planta.
Si las condiciones son apropiadas las lucen todo el año.

La doradilla, Xardin-belar horia, (Ceterach officinarum) es un helecho habitante de las rocas que soporta las condiciones más secas de nuestro entorno. Cuando llega el periodo seco, vuelve las hojas mostrando unas escamas doradas que reflejan las radiaciones solares. En casos más graves, puede dejar secar sus hojas sin que ello suponga un problema importante. Quizás por eso, mantiene sus hojas en invierno.
Aranzadi 2019 01 18

Doradilla – Xardin-belar horia. (Ceterach officinarum) Familia aspleniáceas.
Seguramente es el helecho que mejor soporta la sequedad de nuestro entorno. Vive en las paredes, grietas de roquedos y lugares semejantes, incluso con orientación sur. Es fácilmente identificable por el diseño de su hoja, y, sobre todo, en época estival, estas aparecen retorcidas y secas, esperando mejores tiempos. Para protegerse de la radiación solar tiene unas pequeñas escamas que le proporcionan ese color dorado al que hacen alusión sus nombres comunes. Es también una planta de tamaño pequeño, hasta unos 15-20 cm y está activo también en invierno. El apelativo de officinarum, procede del nombre de las antiguas farmacias “oficina”, ya que se le atribuían propiedades medicinales.

Xardin-belar beltza o culantrillo de pozo, (Asplenium trichomanes) es, seguramente, el helecho que mejor se adapta a nuestro entorno urbano. Ocupa las fisuras de muros y paredes, preferentemente en rincones sombríos. Mantiene sus hojas durante todo el año.
Txantrea 2019 01 15

Culantrillo menudo – xardin-belar beltza. (Asplenium trichomanes) Familia aspleniáceas.

Terminamos esta lista con el que es, seguramente, el helecho más abundante en nuestra ciudad y barrio. Se le descubre en los muros y roquedos con sus características hojas formadas por sus foliolos redondeados unidos por un raquis negro. También es muy típica, como en toda la familia, la disposición lineal de sus soros bajo los foliolos.  Al igual que el caso anterior, es un helecho de pequeño tamaño, sus hojas pueden sobrepasar los 20 cm, pero usualmente son mucho menores. También está activo todo el año.

Como podéis apreciar, tenemos la opción de descubrir un pequeño universo entre las grietas de nuestras ciudades. Esperamos que os guste asomaros a esta nueva faceta, seguro que desconocida para muchos de vosotros, que, como suele ser habitual, se encuentra justo detrás de nuestro portal de casa.

Esta entrada se publicó en la revista Auzolan de Txantrea en 2019-02

Para pinchar el PDF de cómo apareció en la revista Auzolan se puede pinchar este enlace.

 

Acerca de ornitologia desde la ventana

Sólo soy una persona más de esas que ves por la calle. No deberías darte cuenta que estoy a tu lado, puesto que mi mediocridad es mi bandera identificativa. Si aún así quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo en ornitologiadesdelaventana@gmail.com
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